miércoles, 06 de abril de 2011
Publicado por PRK @ 10:34  | Psicologia
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Texto: Xavier Lozoya en Arqueología mexicana. Vol XIII. No. 74
Imagen: Temazcal moderno en Amatlan, Morelos.

 

 

El ser humano aplica a iguales estímulos y necesidades la misma ecuación mental; ello porque los hombres poseen idéntica estructura biológica en el cerebro. De ahí que todas las civilizaciones lleguen a elaborar abstracciones intelectuales similares, sobre todo en el terreno de la medicina.
Xavier Lozoya

Que el baño de vapor sea un recurso tanto terapéutico como ritual en las culturas que lo utilizan prueba, una vez más, que el ser humano es el mismo en todas las latitudes. Primero está la necesidad fisiológica de estimular el cuerpo con el agua caliente, para acelerar la circulación sanguínea, dilatar los vasos e incrementar el metabolismo celular, inducir la secreción de hormonas, neurotrasmisores, prostaglandinas y endorfinas, y después de producida la compleja respuesta biológica viene la elaboración del pensamiento que convierte esta necesidad en una costumbre, engalanándola con el ritual para, finalmente, desencadenar ese comportamiento lúdico, llamado mito, ¡que tanto gusta al Homo sapiens sapiens!

LOS ORÍGENES EN DISPUTA
Al estudiar el origen del temazcalli, Gabriel Moedano nos ha dicho que en los años sesenta del siglo XX Paul Kirchhoff, Paul Rivet e Ivan Lopatin, entre otros, estudiaron el baño de vapor de diferentes culturas y constataron las grandes semejanzas que hay en su significado ceremonial y terapéutico. Esto los llevó a suponer la existencia de un origen común de esta tradición en el mundo, que debía explicar la presencia ancestral del baño de vapor en poblaciones, tan alejadas unas de las otras, como las de Rusia, Dinamarca y Suecia de las de Canadá, Estados Unidos, México, Perú, Brasil e Isla de Pascua, por un lado, y las de China, Japón, Filipinas o Madagascar, por el otro.

Aquellos investigadores, eurocéntricos por deformación, terminaron por tejer una teoría que les hizo suponer, erróneamente, que alguien en particular había llevado a todos los rincones del mundo el uso del agua caliente, pues si no, pensaban, ¿cómo se explica que todos lo usen para lo mismo?, ¿a quién le debemos la invención del baño de vapor? En su sesuda investigación terminaron por afirmar que calentar las piedras para que salpicadas de agua se produzca vapor era un descubrimiento que se remontaría al ingenio del hombre de la Edad de Piedra o sus alrededores, pero al no estar interesados en la raíz biológica de las tradiciones medicinales, para ellos lo importante era determinar ¿las piedras de dónde? o ¿la ingeniosa superioridad de quién? Concluyeron que el baño de vapor se había originado exactamente entre el Golfo de Bothnia y el Golfo de Finlandia (en épocas de la Edad de Piedra) y que de ahí había sido introducido a América por inmigrantes “nórdicos”, a través de Islandia, unos 10 000 años antes de Cristo.

Otros estudiosos del mismo tema consideraron que la presencia del baño de vapor en Europa era el resultado de la influencia de las culturas de Asia, y sugirieron que el "baño turco” era el origen, y que siendo una tradición de los pueblos del Medio Oriente había sido adquirida por la medicina grecolatina (salute per aqua) en el muy lejano pasado y de ahí difundida a todos los pueblos de la cultura occidental con herencia romana. En tal caso, esta hipótesis basada en la imposición explica el poco gusto que sienten los europeos, en general, por el baño. En fin, que nadie ha podido atribuirse la paternidad o maternidad del baño de vapor que, ha sido utilizado con propósitos medicinales de igual manera por los botocudo y los puri del Brasil que por los cherokees y creeks de Norteamérica o los mayas de Tikal o los shamanes de Siberia o los germanos de Baden o los ingleses de Bath o los mexicanos de Chapultepec.


LAS DIOSAS DE IA PASIÓN CARNAL
Según las fuentes históricas coloniales mexicanas, en la mitología de los antiguos mexicas Tlazoltéotl era considerada la diosa de la "pasión carnal y la lujuria” (expresiones clásicas de frailes estudiosos del comportamiento humano), la que junto con sus cuatro diosas hermanas, todas apasionadamente aptas para el amor, encendían o apagaban el apetito sexual entre los seres humanos. Este dato es de lo más interesante y poco conocido, y útil para el estudio del erotismo en el mundo prehispánico, tema que, por cierto, ha sido sistemáticamente evadido cuando de nuestro pasado pecaminoso se habla gracias a la oportuna y vigilante intervención de la visión católica dominante de la historia mexicana, que prefiere imaginarse un mundo indígena asexuado a incursionar en la descripción de las inquietantes costumbres sexuales de los mexicanos de antes y de los de hoy.

Por consiguiente, la diosa del amor, Tlazoltéotl, también era la diosa protectora de las embarazadas y de las parturientas, numen de las parteras. La mujer embarazada recurría antes y después del parto al auxilio de las terapeutas inspiradas por Tlazoltéotl. La ayuda se proporcionaba con los efectos de un buen baño de vapor, por lo que Tlazoltéotl resulta ser también diosa de los temazcales; dentro del baño se colocaba su efigie en piedra o barro y se le llamaba la "Abuela de los Baños". Finalmente, a esta abuela se le identificaba con la diosa Toci, madre de los dioses, la gran paridora, la madre Tierra, que en esta advocación pasa a llamarse Temazcaltoci.

Cuerpo, placer, salud, reproducción, vida, naturaleza y mito encuentran un profundo sincretismo en el baño de vapor o temazcalli, y ¿por qué habría de ser distinto para un pueblo que tenía integrada así su cosmovisión? La lectura por separado que hacemos hoy de estas prácticas antiguas calificándolas a unas de "rituales" y a otras de "medicinales" resulta sesgada por la influencia cultural occidental que tenemos, cuya percepción de la medicina es aparentemente diferente, ya que se le separa artificialmente de la religión, del mito y de la visión utilitaria que se tiene del cuerpo...


EL CONTACTO ESPAÑOL
La cosmovisión española del periodo colonial era otra respecto al lugar que ocupaban el cuerpo, la medicina y el placer en su ideario existencial. De hecho, los españoles no incorporaron culturalmente al temazcal en su vida cotidiana, porque no lo consideraban benéfico ni necesario. La medicina española de esa época tenía otras soluciones a los padecimientos que se "resuelven" con el baño de vapor. Recurría a las sangrías, los diuréticos, los sudoríficos y los laxantes para mover los "humores corporales" que consideraba responsables de todos los padecimientos. Entre aquellos españoles el baño servía para quitar los piojos, las marcas del ropaje en la piel y el olor a bosta de caballo, por lo que entre más espaciado fuera era mejor, para salir bien librado de tan violenta experiencia. Para los médicos españoles, en el parto sólo ayudaba Dios y no las mujeres en cueros metidas promiscuamente en una cueva convertida en baño de vapor y azotando a la parturienta con varas y yerbas apestosas. Esta visión de la cultura europea dominante no cambió mucho en los siguientes siglos, por lo que el temazcal pasó a formar parte de las tradiciones un tanto veladas de la cultura popular rural, a contrapelo de la nueva religión y la moralidad establecidas desde las ciudades españolas.

Desprovisto de su contenido religioso antiguo y sin un equivalente ritual dentro de la nueva religión implantada, la práctica de tomar baños de vapor se redujo al cuidado del cuerpo, reforzando su utilidad medicinal dentro de una nueva cosmovisión cristiana aderezada con prejuicios de que todo lo que tiene que ver con el cuerpo es pecaminoso, por principio. Así al paso del tiempo, el temazcal se convirtió en un procedimiento terapéutico al cual se recurre primordialmente cuando se está enfermo o para “aliviarse" del parto, ya que para la mentalidad popular, en la actualidad, el embarazo tiene manejo de enfermedad.



USO MEDICINAL
Es por ello que el análisis de la importancia del temazcalli en las culturas aborígenes de México y su supervivencia en las culturas populares de la actualidad se sigue centrando principalmente en su función medicinal, aunque podemos leer entre líneas que para los antiguos mexicanos el baño de vapor era mucho más que un procedimiento curativo: formaba parte de una tradición más compleja respecto a la costumbre de cuidar, estimular y disfrutar el cuerpo. El conocimiento sobre la estructura y funcionamiento del cuerpo humano en las culturas prehispánicas se ha perdido para siempre y la lectura que hacemos de los documentos antiguos suele estar contaminada por la visión española  de las cosas.

"Usaban en estos baños otras bellaquerías nefandas, hazían que es bañarse muchos yndios o yndias en cueros y cometían dentro gran fealdad y pecado en este baño”, dice la lámina del Códice Magliabechiano en que se representa un temazcalli, con letra de puño de algún sacerdote cristiano febricitante. Relacionar el baño de vapor con la sexualidad, el erotismo y la realización hedonista del placer corporal sigue siendo considerada una actitud reprobable por quien porta las gafas de la moralidad colectiva.

En el temazcal de la antigüedad, como en el baño de hoy, someter el cuerpo desnudo a la acción del vapor de agua, a elevada temperatura ambiental y untándolo con aceites aromáticos y que producen diversos efectos sobre el organismo, tiene muchas más implicaciones fisiológicas y psicológicas que la sola eliminación de algún síntoma o padecimiento.



ACEITES Y AROMAS
Desde que la investigación científica descubrió la absorción transdermal, es decir, la especial capacidad que tienen algunas regiones de la piel en todos los seres humanos para incorporar aceites y productos grasos al torrente sanguíneo con gran velocidad y eficacia, se aceptó que el sólo sumergirse en una tina de agua caliente con un poco de aceite de lavanda hace que en cinco minutos el compuesto activo sea detectado en la sangre de la persona circulando por todo el cuerpo y produciendo sus efectos sedantes.

Hasta entonces se explicó el celebrado y eficaz efecto de los "chiquiadores” elaborados con hojas de papaloquelite o de ruda, que mezclados con grasa o aceite son colocados en la sien para eliminar el dolor de cabeza en unos cuantos minutos. Esta vía transdermal es rápida, eficaz y desempeña un papel primordial en el uso de plantas medicinales; lo mismo pasa con las plantas aromáticas que se usan en el baño de vapor, durante los masajes con aceites vegetales y con fragancias esparcidas en el ambiente. Todos estos procedimientos aprovechan la acción de los productos naturales ricos en sustancias biológicamente activas que, acarreadas en el aerosol que forma el vapor de agua, ingresan al cuerpo por la respiración y por la piel.

Por otra parte, también la ciencia ha empezado a explicar cómo es que cantidades tan pequeñas de compuestos naturales en concentraciones de nano, pico-, femto- y atto-gramos (un atto-gramo = O.OOOOOOOOOOOOOOOOO1g = 10 a la -18 potencia; en la escuela usted se quedó en el microgramo ¿no?) de compuestos medicinalmente activos producen notables cambios en la fisiología del cuerpo humano cuya comprensión es casi imposible. La acción de un aroma, una minúscula gota de aceite que impregna la mucosa nasal, resulta que ingresa y ejerce su acción sobre el cerebro a través de una red sanguínea capilar de increíble eficacia y velocidad de flujo que comunica la nariz con los centros límbicos e hipotalámicos cerebrales, que son las estructuras que regulan el comportamiento emocional, el estado de ánimo, los ciclos de sueños y vigilia, etc.

Una pincelada en la piel, en ciertas áreas específicas de absorción acelerada, con aceites vegetales que contengan moléculas de gran actividad biológica es suficiente para modificar la respiración o la circulación sanguínea, desencadenando mecanismos neurohormonales que modifican el estado que guardaban ciertas funciones fisiológicas.

Todo este conocimiento biomédico incorporado a la vida social de las sociedades ricas del siglo XXI está trayendo de regreso el uso del baño de vapor, el spa de la mercadotecnia que ofrece mejoras estéticas, tratamientos medicinales asombrosos y un estilo de descanso y placer que reconstruye poco a poco una misma tradición lúdica con sus correspondientes ritos y mitos.

USOS MEDICINALES DEL TEMAZCAL
El uso del temazcal con fines medicinales era y sigue siendo muy amplio:
• Molestias del resfriado común
• Dolores de pecho y espalda
• Infecciones respiratorias
• Contracturas dolorosas, desgarramientos, torceduras
• Padecimientos del aparato circulatorio (activa la sudoración y la micción, modifica el equilibro hídrico del organismo, produce vasodilatación sanguínea e hipotensión arterial)
• Innumerables trastornos de la piel (modifica la irrigación cutánea, hidrata y procura mayor elasticidad)
• Reducción de la tensión nerviosa, el insomnio y la neurastenia (propicia relajamiento muscular)

 

 

 


Comentarios
Publicado por Invitado
lunes, 11 de abril de 2011 | 19:10

Muy buen artículo, he estado investigando sobre los temazcalli y este texto aunque corto aporta muy buenas líneas, para seguir investigando sobre su origen y sentido.  felicidades!!!

Publicado por PRK
jueves, 14 de abril de 2011 | 10:20

Que bien que le haya sido de utilidad el artículo.

Gracias por comentar.