
Texto: Aprendizaje sin Estrés. Una agradable manera de aprender de Emilio Jorge Antognazza
Imagen: Biblioteca de Claude Verlinde
Dice un terapeuta americano, Arnold Lazarus, que la imaginación es el "ojo de nuestra mente". Cada vez que imaginas algo una serie de escenas se despliegan en tu mente. De acuerdo con tu tendencia dominante puedes tener mayor facilidad para imaginar escenas táctiles, visuales, auditivas, gustativas u olfativas. En general, los cuadros mentales son más frecuentes pero no son los únicos. Con un poco de entrenamiento puedes intensificar las imágenes débiles, estabilizarlas, darles brillo, moverlas más rápido, lentificarlas, cambiarle los colores, saturarlas, etc., como si estuvieras controlando las escenas con los controles remoto de una video casetera, un DVD o un televisor.
Este Vértice del Imaginar cumple una función de apoyo muy importante al Vértice del Pensar por cuanto le agrega la riqueza que una imagen le da a un sonido. Alguien dijo alguna vez que una imagen vale por mil palabras; en el acto de estudiar esto es la pura verdad.
Te propongo este ejercicio. Lee cada pregunta y hazle una tilde si tu respuesta es afirmativa. Puedes hacer este ejercicio con los ojos cerrados o abiertos según te sea más cómodo.
1. ¿Te imaginas un avión que vuela por los cielos?
2. ¿Y si ese avión vuela en una noche estrellada, ves las estrellas y las lucecitas del avión?
3. Busca en tus recuerdos una comida preferida... ¿Sientes interiormente el aroma de ese plato?
4. ¿Que olor no te gustaría sentir en este momento? ¿Puedes recordarlo y reproducirlo imaginariamente?
5. Frente a ti hay un conejito blanco, lo tomas en tus brazos y lo acaricias. ¿Sientes la suavidad de su pelo?
6. Una persona a la que quieres mucho te acaricia la cabeza... ¿Puedes sentir la caricia?
7. Tienes deseos de tomar una limonada, cortas el limón y viertes unas gotitas en tu lengua, ¿Sientes la acidez del gusto?
8. Es un caluroso día de verano y decides tomar un helado de tu gusto preferido, ¿Puedes imaginar el sabor de ese gusto?
9. Tararea una melodía que te agrade, ¿Puedes oírla en tu mente sin tararear?
10. Recuerda a una persona que amas, ¿Recuerdas su voz?
11. ¿Puedes imaginarte un castillo medieval que está siendo atacado por los enemigos y oír los distintos sonidos de la lucha, explosiones, golpes de espadas, gritos, oler la pólvora, sentir el gusto de la tierra que se levanta en cada explosión y sentir el peso de la armadura que te protege?
Veamos: las preguntas 1 y 2 son visuales; 3 y 4 olfativas; 5 y 6 táctiles; 7 y 8 gustativas; 9 y 10 auditivas y la 11 es una combinación de todos los estímulos.
El objetivo de este ejercicio es que te hayas dado cuenta de cuáles son los estímulos que puedes imaginar con mayor nitidez. Esos serán los canales de representación predominantes para cuando tengas que utilizar la imaginación en el acto de estudiar. Lo ideal, y a eso apuntamos, es que desarrolles los canales menos predominantes con el fin de que enriquezcas el Vértice del Imaginar. Cuanto más enriquecido lo tengas mayores recursos tendrás para recordar los temas de estudio.
El Vértice del Imaginar en el estudio¿En qué Estado del Yo ubicarías la imaginación? Correcto: en el Estado del Yo NIÑO. De acuerdo con sus subdivisiones el tema de lo imaginario tendrá variaciones. De esta manera, y haciendo una primera división, diremos que los temas a imaginar tendrán características pro-vida o anti-vida. Por ejemplo, ante la perspectiva de un examen un estudiante de la secundaria se imagina, con su Niño Sumiso, haciendo el ridículo y que todos se burlan de él; otro, con su Niño Opositor, se imagina desafiando al profesor, respondiendo altivamente y regresando a su casa para jugar con la computadora sin importarle haber reprobado; otro, con su Niño Libre, dando respuestas creativas mientras ve, en su mente, que el profesor sonríe satisfecho; el Niño Educado se imagina respondiendo con precisión a las preguntas y el Niño Justiciero se ve defendiendo sus derechos ante cualquier pregunta fuera de programa o comentario injusto del profesor. Todos, a su manera, pueden sentirse más o menos ansiosos ante la inminente prueba.
Carlos, que tiene una gran imaginación visual interna, activó su Niño Sumiso para complicarse la vida ante un examen de manejo para sacar el registro profesional. El día previo se descompuso hasta el punto de no poder concurrir: cólicos con diarrea, vómitos y un fuerte dolor de cabeza. No es la primera vez que le ocurre algo así. Siente miedo ante la posibilidad de fracasar y su organismo sabe cómo “ayudarlo” a huir de una situación que considera amenazante.
Los mandatos frenadores que caen en cascada ante este estímulo son: "No lo vas a lograr. No sirves para manejar un taxi. Se van a reír de ti. Sólo sabes hacer papelones." Todo esto sostenido por errores en su razonamiento: "Nunca seré como mi primo Ernesto (Personalización por comparación)"; "Me enfurece esto de estacionar por lo tanto lo voy a hacer mal (Razonamiento emocional)"; "Tendría que haber practicado más (Debería)". Pero Carlos hace algo más: se fabrica una película mental en donde se ve a sí mismo dentro del auto, con el examinador al lado mirándolo con burla, cometiendo errores, tirando los caballetes al estacionar, siendo reprobado, yéndose del examen con la cabeza caída mientras ve pasar, frente a él, los taxis que se alejan. Quiero hacer hincapié en lo destacado: “se fabrica una película mental”
Distinguiremos, en este Vértice del Imaginar, dos tipos de imaginación.
Imaginación Reproductora: nos permite visualizar, con el ojo de la mente, personas, animales, cosas, situaciones pasadas.
Imaginación Creativa: nos posibilita crear personas, animales, cosas, escenas que no tienen existencia real por lo menos para el que está imaginando. Este es el tipo de imaginación que vas a utilizar para recordar los distintos temas del texto que tienes que estudiar.
Y para sufrir puedes utilizar cualquiera de las dos. Con la imaginación reproductora traerás una y otra vez las escenas de un pasado que te hizo sentir mal como la cara de enojo de tu profesor cuando le pediste retirarte para ir al baño; pero también puedes actualizar las que te hicieron sentir bien, como esa puesta de sol en la playa mientras caminabas por la arena húmeda oliendo el aroma de la sal y el yodo y oyendo el rumor de las olas, o el rostro de satisfacción de la profesora de geografía cuando le contestaste correctamente la pregunta que te hizo. Con la imaginación creativa lograrás hacerte sentir mal por anticipado, compaginando escenas catastróficas sobre determinado tema o elegirías crear escenas placenteras que te permitirían disfrutar de momentos de relajación. Como verás, tienes el poder de elegir qué audiovisual vas a producir.
Carlos ha "decidido" activar su Niño Sumiso para producir una película con orientación "anti-vida" por cuanto le ha impedido el acceso a su Meta Trascendente. El Niño Opositor podría, eventualmente, imaginar escenas en donde incendia el aula en donde tendría que dar el examen. Pero también hubiera podido optar, utilizando su Niño Libre, por una imaginería "pro-vida". De ser así hubiese creado otra escena. ¿Qué se lo habrá impedido?
En definitiva, ¿Qué es la imaginación?La imaginación es la capacidad que tiene una persona para representarse un objeto en ausencia del mismo. Este objeto puede ser de tipo visual, olfativo, auditivo, cenestésico , gustativo. Como viste hace un rato, si te pido que imagines un conejito blanco apelo a lo visual; si te solicito que imagines el aroma del café recién molido, a lo olfativo, si la suavidad del terciopelo, a lo cenestésico, etc. En el ejemplo de la playa te sugiero que imagines varios estímulos para que te sientas bien. Y en el que sigue, “La escena de Carlos”, pretendo demostrarte algo muy interesante.
A la imaginación se la puede utilizar para crear guiones de cine, pintar cuadros, escribir novelas, encontrar soluciones creativas a viejos problemas, diseñar telas pero... también se la puede utilizar para crearse escenas mentales catastróficas que refuerzan los mandatos argumentales, es decir, aquellas ideas erróneas que conforman tu sistema interno de creencias. Carlos eligió esto último. Como una cámara de video filmó con tanta precisión las vicisitudes catastróficas de su examen que terminó descomponiéndose. Esto significa que vivió esas escenas COMO SI fueran reales, como si estuviese, en ese momento, dando el examen. En determinadas condiciones la mente, más precisamente el hemisferio cerebral derecho, no puede diferenciar la realidad de lo producido por la imaginación. En consecuencia todo el organismo responde a las escenas mentales como si fuesen realidad.
Analiza este ejemplo:
La escena de Carlos: un guión invalidante
Carlos aprendió a trabajar con sus escenas mentales. Amante del cine, hizo un pequeño "script" con lo que le había ocurrido: funcionó muy mal en un examen universitario y tiene mucho miedo a presentarse a otro. Lo que le ocurre en su cabeza es una combinación de pensamientos e imágenes catastróficas.
Vértice del Imaginar: escenas catastróficas (negativas)
|
Vértice del Pensar: diálogo interno negativo |
Interior del aula. Entran los estudiantes. Los profesores, aún, no. El
escritorio está vacío. Se ve a sí mismo preguntando a los compañeros
sobre las distintas bolillas.
Ve a los otros compañeros seguros de sí mismos. Ríen. No tienen ni
libros ni apuntes en la mano.
Entra el primer profesor. Carlos le ve cara de pocos amigos.
Ve al profesor que llama al primer estudiante. Los ve sonreír
satisfechos con las respuestas del alumno.
Se ve ya dando examen y que los profesores lo miran serio.
Ve a los estudiantes que se ríen de él.
Ve que todos se van contentos, triunfantes. |
"No sirvo", "Estudié pero no me acuerdo"; "Siempre me pasa lo mismo"
"Saben todo y yo no", "Ni siquiera les preguntan a otros", "Están
seguros", "Me va a ir mal"
¡Ay, Dios mío! ¡Ayúdame! ¡Soy un desastre!
"¡Sabe!" "¡Lo está felicitando!" "A mi me va a criticar y se va a reír
de mi"
"No me acuerdo de nada", "Estoy haciendo papelones"
"Saben que soy un tarado", "¿Para qué seguir estudiando?"
"Yo sabía que iba a salir mal", "Fui el único que bocharon", "No
sirvo para nada", "¿Para qué habré nacido?" |
Las consecuencias de este "audiovisual mental" hizo que Carlos no fuera a rendir a pesar de que en la realidad es un buen estudiante.
La otra escena: un guión facilitadorEnterado y entrenado en los Recursos para el Cambio podría haber escrito un nuevo guión fundamentado en su experiencia como estudiante.
Esto fue lo que hizo:
| Vértice del Imaginar: (escenas anastróficas, positivas) |
Vértice del Pensar: (diálogo interno positivo) |
Interior del aula. Entran los estudiantes. Los profesores ya están
adentro y saludan. Carlos se ve a sí mismo respondiendo preguntas que le
hacen los compañeros.
Ve a algunos compañeros nerviosos e inseguros. Él se ve tranquilo.
El profesor llama al primer alumno. Lo nota ansioso e inseguro.
Se ve dando examen seguro de lo que sabe, con gestos firmes y seguridad
en el habla.
Ve al resto de los alumnos cómo toman nota de lo que dice. Mueven la
cabeza afirmativamente; los profesores también.
Todos los estudiantes salen del aula. Algunos rostros indican que no
aprobaron.
|
"Estudié y sé", "Los compañeros me dan motivo para demostrarlo",
"Planifiqué muy bien mi tiempo de estudio y organicé con método los
distintos temas", "Estoy contento conmigo"
"¡Que buenas son las técnicas de relajación"!, "Me siento tranquilo y
seguro", "Sé que sé porque estudié y entendí"
"Estoy calmo y confiado", "Entraré con una sonrisa y saludaré a los
profesores"
"Me acuerdo de todo", "Contesto con seguridad asociando lo que me
preguntan con el resto de los temas del programa"
"A medida que me voy oyendo me siento contento conmigo mismo"
"¡¡¡Me fue bien y me felicitaron!!!", "Ahora estoy seguro de que el
resto de la carrera me va a ir cada vez mejor" |
El resultado fue que aprobó la materia y se entusiasmó para las próximas pues contaba con recursos para un cambio efectivo en su manera de programas su estudio.
Ahora bien: el cambio no se ha producido, mágicamente, porque lo invitamos a cambiar la historia creada en su imaginario sino porque Carlos se dio cuenta de que así como podía imaginar una catástrofe también podía imaginar lo opuesto. Que sólo tenía que elegir... y eligió.