Autor: L. Psic. Sonia Jara T. Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Sur. Universidad de Chile. 2008.
Fundamentos conceptuales
La relajación constituye un típico proceso psicofisiológico de carácter
interactivo, donde lo fisiológico y lo psicológico interactúan siendo
partes integrantes del proceso, como causa y como producto. De ahí que
cualquier definición de la relajación deba hacer referencia
necesariamente a sus componentes fisiológicos (patrón reducido de
actuación somática y autónoma), subjetivos (informes verbales de
tranquilidad) y conductuales, así como a sus posibles vías de
interacción e influencia. Existen diferentes marcos conceptuales desde
los que es posible abordar el estudio psicofisiológico de la
relajación, los principales proceden de las investigaciones sobre
procesos emocionales, motivacionales y de aprendizaje.
Relajación y estrés
La investigación sobre el estrés ha sido el marco conceptual más
relevante para el estudio de la relajación. El estrés es la respuesta
biológica ante situaciones percibidas y evaluadas como amenazantes y
ante las que el organismo no posee recursos para hacerle frente
adecuadamente. Esto pone de manifiesto dos variables psicológicas
mediadoras, la valoración cognitiva de la situación y la capacidad del
sujeto para hacerle frente. Se acepta que la respuesta fisiológica
incluye componentes de los sistemas neurofisiológicos, neuroendocrino y
neuroinmunitario, además de ir acompañada de componentes subjetivos y
conductuales.
La respuesta biológica de estrés ha sido investigada en el contexto de
otras respuestas que han recibido diferentes denominaciones, reflejo de
defensa (Pavlov), reacción de lucha y huida (Cannon) o reacción de
alarma (Selye). Cuando la respuesta se repite con demasiada frecuencia
o su intensidad excede las demandas objetivas de la situación, se puede
convertir en un importante factor de riesgo para la salud,
comprometiendo el funcionamiento adaptativo de los tres sistemas
biológicos implicados, el neurofisiológico, neuroendocrino y el
neuroinmunitario. Desde este marco, la relajación se considera una
respuesta biológicamente antagónica a la respuesta del estrés, que
puede ser aprendida y convertirse en un importante recurso personal
para contrarrestar los efectos negativos del estrés.
Relajación y aprendizaje
El aprendizaje de respuestas biológicas constituye otro marco de
referencia teórico para entender las técnicas de relajación. Las
diferentes técnicas pretenden facilitar el aprendizaje del patrón de
respuesta biológica correspondiente al estado de relajación. En el caso
de la relajación progresiva de Jacobson y en sus versiones
simplificadas, el principal mecanismo de aprendizaje podría ser la
discriminación perceptiva de los niveles de tonicidad en cada grupo
muscular, a través de los ejercicios sistemáticos de
tensión-distensión. En el caso de la relajación autógena de Schultz, el
mecanismo podría
estar relacionado con la representación mental de las consecuencias
motoras de la respuesta, sensaciones de peso y calor, que dispararían
las eferencias somáticas y viscerales correspondientes. En el caso de
las técnicas basadas en la respiración, el principal mecanismo estaría
basado en las interacciones cardiorrespiratorias del control vagal. Se
sabe que el entrenamiento de patrones respiratorios caracterizados por
frecuencias respiratorias bajas, amplitudes altas y respiraciones
predominantemente abdominales incrementan el control parasimpático
sobre el funcionamiento cardiovascular a través del nódulo
sinoauricular, con cambios en el ritmo cardíaco asociados a las fases
inspiratoria y espiratoria de cada ciclo respiratorio. Se ha
considerado que la respuesta de relajación, una vez emitida o evocada,
puede ser condicionada a estímulos neutrales del ambiente o ser
contracondicionada a estímulos evocadores de ansiedad, de acuerdo con
el modelo de condicionamiento clásico o pavloviano. Este último
mecanismo de aprendizaje es el que se ha supuesto como responsable de
los efectos terapéuticos de técnicas de modificación de conducta.
Aplicaciones de la relajación
La importancia de las técnicas de relajación no reside en ellas mismas,
si no en la aplicación que se haga de ellas. No son fines en sí mismas,
si no medios para alcanzar una serie de objetivos. El objetivo
fundamental es dotar al individuo de la habilidad para hacer frente a
situaciones cotidianas que le están produciendo tensión o ansiedad. Las
técnicas de relajación se utilizan también en los problemas
psicosomáticos, insomnio, hipertensión, cefaleas, etc.
Las terapias guestálticas
El fin terapéutico que se persigue es lograr que los sujetos
“completen” las situaciones no terminadas (ver Psicoterapias), tanto
sea por impedimentos reales (no haber dicho todo lo que se quería a
alguien cuando ya ha muerto), como por impedimentos psíquicos,
inhibiciones, bloqueos, etc. Cuando se logra “completar la gestalt” se
produce una mejoría. A fin de realizar estos procesos integradores, se
sitúa al sujeto en el aquí y ahora, de modo tal que todo lo que pueda
referir al pasado o al futuro, sea integrado en una gestalt actual. Una
de las técnicas más utilizadas por esta escuela consiste en invitar a
los sujetos a que realicen visualizaciones (ensueños), en torno a
alguna problemática. La visualización puede consistir en imaginar un
diálogo con otra persona o con varias, introduciendo el terapeuta
diversos cambios en la dirección que toma el trabajo imaginativo, a fin
de movilizar más al sujeto y conseguir que se enfrente con situaciones
no terminadas o temidas. El terapeuta pide al sujeto que sea tal o cual
persona que aparece en el ensueño, o que sea tal o cual cosa y que
desde esa identificación mantenga un diálogo expresando todos los
sentimientos que experimenta desde esa identificación. Stevens, ha
desarrollado los llamados "viajes en fantasía", en los que pide al
paciente que se imagine que es un objeto determinado, dónde se
encuentra, cómo es y qué siente. El terapeuta va guiando el "viaje" del
sujeto y luego le pide que cuente su fantasía en tiempo presente
(“estoy en un camino, a mi derecha hay un árbol…”) a fin de que se haga
más patente su identificación con el objeto y con los sentimientos que
ha experimentado. Utiliza temas como: Tronco; cabaña; arroyo;
motocicleta; vuelta a una época de su niñez; encuéntrese en un valle;
Ud. Está en una pieza oscura y con humo; la estatua de sí mismo; que se
imagine dos personas a la derecha y a la izquierda y se identifique con
ellas; que encuentra un hombre sabio
en una caverna.
Las terapias conductuales
Se basan fundamentalmente en el empleo de la imaginación con el fin de
modificar patrones de conducta inadecuados. Por este motivo el
principal uso que hacen de estas técnicas es a través de imágenes
reales que se pide al sujeto que visualice con el fin de lograr la
corrección en la conducta. Entre las técnicas más conocidas se
encuentran la "Desensibilización Sistemática", desarrollada por Wolpe,
la "Imaginería Positiva" de Lazarus, el "Refuerzo Encubierto", el
"Refuerzo Negativo Encubierto" y la Sensibilización Encubierta", de
Cautela. Johnsgard utiliza estas técnicas para pacientes con pesadillas
nocturnas, con la novedad de que él también se ubica en el campo
imaginativo del sujeto, cerrando los ojos y experienciando con él lo
que imagina.
Shorr, ideó una técnica de imaginación consistente en pedir al sujeto
que imagine en qué lugar de su cuerpo reside una persona significativa
para el sujeto, generalmente la madre o el padre y que interactúe con
ella. Otra técnica que utiliza son transportarse en el tiempo,
construir un puente, que salga de un desastre aéreo, que suba una
escalera de 1.000 escalones, y cualquier otra situación que el
terapeuta considere pueda ser utilizada a fin de investigar y movilizar
algún aspecto del interior del sujeto.
Ellis, ha desarrollado una técnica terapéutica basada en fundamentos
cognitivos, a fin de producir en el sujeto la adquisición de un estilo
de vida acorde con la realidad. Se invite al sujeto a que experimente
algún sentimiento desadaptado, tal como la vergüenza, la culpa, etc., y
visualice el sistema de creencias irracionales que lo sustenta.
Entonces se le pide que las ataque racionalmente. Mientras hace esto se
le pide que se imagine cómo se sentiría después de haber comenzado a
desechar esas creencias y haber empezado a tener creencias racionales.
Ellis solicita a los sujetos que estas escenas sean visualizadas
diariamente al menos durante algunos minutos.
Descripción de las técnicas de relajación
Aspectos referentes a la evaluación
En clínica no se puede aplicar una técnica sin antes evaluar el
problema. Se ha de estar seguro de que un incremento en la habilidad
para relajarse va a ser un factor importante en la resolución del
problema del paciente. Podría ser incluso contraproducente: si el
paciente no percibe una mejoría progresiva, puede perder la motivación
para seguir trabajando. Por ello es necesario asegurarse durante el
periodo de evaluación, mediante las distintas técnicas, que el
principal o uno de los principales problemas del paciente es la tensión
excesiva a la que se ve sometido. Relación paciente-terapeuta Es
necesario establecer una buena relación de trabajo en la que esté claro
que es el paciente quien va a aprender a resolver sus problemas con la
ayuda del terapeuta. El éxito de la relajación no depende de que el
terapeuta sea muy bueno con la técnica sino que sea muy bueno motivando
y asegurándose de que el paciente aprende a reconocer y relajar la
tensión muscular, practicar diariamente en casa, aplicar la relajación
en su vida cotidiana y ante situaciones estresantes específicas y
convertirla en un hábito.
Ambiente físico
Este hace referencia sobre todo a la sala de relajación, aunque también
puede incluirse el atuendo del paciente. La sala de relajación debe ser
tranquila, pero no completamente insonori zada, para que se asemeje al
medio real. La temperatura debe permanecer constante entre 22 y 25ºC y
la luz tenue, de forma que no moleste pero que tampoco deje la
habitación a oscuras. El mobiliario puede ser desde una colchoneta
hasta un sillón reclinable. El atuendo del paciente debe ser cómodo,
que no lleve prendas ceñidas que dificulten la circulación. Como norma
es mejor observar al paciente y pedirle que se desprenda sólo de aquellos objetos que puedan obstaculizar la tensión-relajación de algún grupo muscular.
Voz del terapeuta
El tono y la intensidad dependerán del procedimiento de relajación que
emplee. Esto es así debido a los fundamentos y a la lógica que hay
detrás de cada técnica. La relajación progresiva, al fomentar el
proceso de discriminación tensión-relajación, es en la que menos se
utilizan tonos de voz sugestivos. La voz sigue un tono normal, un poco
bajo y pausado, pero no va perdiendo en volumen ni haciéndose cada vez
más lento. Por el contrario, las técnicas de hipnosis pretenden
alcanzar estados de relajación profunda mediante el uso de frases y
palabras sugestivas.
Presentación de la técnica
Debe comprender la finalidad para la que se va a enseñar y relación con
el problema del paciente, en qué consiste la técnica en términos
generales, cómo se va a proceder en las sesiones, importancia de la
práctica en casa y, por último, en qué consiste la sesión actual. El
terapeuta debe asegurarse que el paciente comprende y acepta la
información recibida.
Respiración
La respiración de alguien tenso y nervioso es superficial y rápida,
utilizando los hombros y las costillas. Cuando la respiración es
superficial disminuye el nivel de CO2 en el torrente sanguíneo, cuando
este nivel desciende demasiado, se produce una vasoconstricción. Como
consecuencia, disminuye la cantidad de oxígeno que llega al cerebro, lo
que provoca mareos, sensación de tensión y dolor de cabeza, produce un
exceso de descarga de calcio en los tejidos (músculos y nervios),
incremento de la sensibilidad nerviosa, etc. Una persona serena y
relajada respira lenta y profundamente, utilizando el diafragma. La
manera de respirar ejerce una influencia enorme en el modo de sentir.
La respiración es, entre todas las funciones humanas, la única
actividad involuntaria sobre la que tenemos un control consciente.
Los factores que influyen en la respiración son tres: el hábito, la técnica y la postura.
Prolongados períodos de respiración superficial (costal) provocan un
debilitamiento del diafragma y de los músculos abdominales que limita
la capacidad de funcionar adecuadamente. La postura es otro de los
obstáculos. Incluso una leve elevación de los hombros ejerce un efecto
negativo, reduciendo el volumen de la cavidad torácica, lo que obliga a
respirar más con la parte superior (respiración superficial) que
mediante el empleo de las costillas y el diafragma.
Al agrandar la base de la cavidad torácica penetra en la parte inferior
de los pulmones mayor cantidad de aire, que a su vez expulsa de allí
más materiales de desecho y alivia las tensiones musculares en torno de
las áreas del abdomen y de las costillas. Al educirse dichas
tensiones, se vuelve automática la respiración correcta. Una
respiración adecuada es pues, aquella en la que llenamos los pulmones
de aire en la zona inferior, media y superior. Se debería automatizar
como ayuda en los momentos de estrés.
Ejercicios para una respiración adecuada
1.
Respiración diafragmática. Es una técnica básica que mejora
la oxigenación. Se puede explorar de pié o tendido de espaldas,
respirando de manera libre con una mano sobre el abdomen y la otra
sobre el tórax, lo que permite darse cuenta de qué zona se mueve
espontáneamente. Una vez hecho esto, se procura mantener inmóvil el
tórax y respirar sólo con el abdomen, lo que obliga a utilizar el
diafragma y movilizar el aire de la base de los pulmones. La
respiración diafragmática es energéticamente mucho más eficaz. Es
adecuado practicarla varias veces al día, tomando conciencia de mover
el abdomen y no los hombros o la caja torácica.
2.
Inspiración abdominal y torácica. Una vez dominada la técnica
de la respiración abdominal, se puede realizar una respiración
toracoabdominal. El objetivo es conseguir que el aire inspirado se
dirija a la parte inferior y media de los pulmones. La inspiración se
inicia por el diafragma, y enseguida se expande la caja torácica. Hay
que practicarla varias veces al día, hasta conseguir una respiración
rítmica, amplia y relajada.
Relajación progresiva de Jacobson
Primero se le pide al paciente que se vaya relajando, estirado o
sentado, durante unos minutos a través de una respiración adecuada.
Cuando han transcurrido estos minutos y el paciente tiene una
relajación previa empezamos con la relajación de la cara.
La frente: para tensarla hay que tirar de las cejas hacia arriba de
manera que se marquen las arrugas. Relajarla dejando que las cejas
vuelvan a su posición habitual.
El entrecejo: para tensar hay que intentar que las cejas se junten una
contra otra, se deben marcar unas arrugas encima de la nariz. Relajar.
Los ojos: tensarlos apretándolos fuertemente. Relajarlos aflojando la fuerza y dejarlos cerrados.
La nariz: para tensarla se la debe arrugar hacia arriba, destensarla dejando de arrugarla suavemente.
La sonrisa: forzar la sonrisa el máximo posible apretando los labios uno contra el otro al mismo tiempo. relajar.
La lengua: apretar con fuerza la lengua contra la parte interior de los
dientes de la mandíbula superior. Se tensan la lengua, la parte
inferior de la boca y los músculos de alrededor de las mandíbulas.
Aflojar lentamente.
Mandíbula: apretar con fuerza la mandíbula inferior contra la superior,
notando que se tensan los músculos situados por debajo y hacia delante
de las orejas. Aflojar.
Los labios: sacar los labios hacia fuera y apretarlos fuertemente el uno contra el otro. Relajar.
Resto del cuerpo
El cuello: existen diversos procedimientos, básicamente consiste en
estirar los músculos del cuello hacia arriba. Un procedimiento es
dejando caer la cabeza hacia delante hasta que la barbilla esté lo más
próxima posible al pecho, se tensan especialmente los músculos de la
nuca. Para relajar, llevar la cabeza a su posición normal. El otro
procedimiento es inclinar la cabeza hacia un lado hasta sentir una
tensión en la zona lateral del cuello y después hacia el otro lado.
Para relajar volver la cabeza a su posición normal.
Los hombros: subir los hombros hacia arriba con fuerza, intentando
tocar las orejas con ellos, mantener la tensión y relajar dejando caer
poco a poco los hombros.
Brazos: estirar el brazo hacia delante, cerrar el puño y apretarlo
fuertemente, intentar poner todo el brazo rígido. Para aflojar, abrir
el puño y dejar caer el brazo suavemente. Después el otro brazo.
Espalda: para tensar, echar el cuerpo hacia delante, doblar los brazos
por los codos y tirar de ellos hacia arriba y atrás, no se deben
apretar los puños, para relajar volver a la posición original.
Abdomen: hay dos maneras. Una es meter el abdomen hacia adentro el
máximo que se pueda, otra manera más efectiva es apretar los músculos
del abdomen hacia fuera, de manera que se ponga duro. Para relajar
dejar de tensionar el abdomen.
Parte inferior de la cintura: apretar la parte del cuerpo que está en
contacto con la silla, lo más efectivo es apretar la pierna izquierda
contra la derecha, desde el trasero hasta la rodilla.
Piernas: estirar la pierna todo lo posible, se ha de notar la tensión
en el muslo y en la pantorrilla. El pie se puede poner mirando al
frente o tirando de él hacia atrás. Relajar primero el pie y poco a
poco soltar la pierna y dejarla que se relaje. Repetir con la otra
pierna.
En la relajación progresiva normalmente se aprende un grupo muscular
por sesión, pero esto depende del terapeuta. Después de cada sesión se
dedican los últimos minutos para sentir la relajación ayudándonos con
una respiración lenta y profunda. Cuando el paciente ya sabe tensar y
relajar los músculos se puede pasar al recorrido mental
tensiónrelajación, que consiste en ir apretando y aflojando
sucesivamente todos los grupos musculares, en el caso de que un grupo
muscular continúe en tensión, volver a relajarlo hasta que se sienta el
cuerpo totalmente relajado. Es necesario adecuar la técnica a las
necesidades particulares de cada persona. Después de la relajación
progresiva las técnicas más utilizadas en relajación son la técnica de
relajación pasiva, la técnica de la relajación autógena y la respuesta
de relajación.
La relajación pasiva
Se basa en concentrarse en cada grupo muscular y relajarlo mentalmente.
El recorrido mental con solo relajación es la forma más efectiva de
practicar en situaciones de la vida cotidiana. La relajación pasiva
puede ser útil en los siguientes casos:
1) Con personas que encuentran difícil relajarse después de tensar los músculos.
2) En las personas que no esté aconsejado tensar ciertos músculos debido a problemas orgánicos o tensionales.
3) Como ayuda inicial en aquellas personas que tengan dificultad para relajarse en casa.
Se acaba también con unos minutos de respiración lenta y profunda.
Este tipo de relajación puede ser grabado por el terapeuta para
facilitar la relajación del paciente pero en un tipo de voz más lento y
pausado que en la relajación progresiva. Esta cinta debe ser utilizada
solo hasta que el paciente interiorice las instrucciones, si no, puede
producir una dependencia a la voz del terapeuta.
La relajación autógena de Schultz
Consiste en una serie de frases elaboradas con el fin de inducir en el sujeto estados de relajación a través de autosugestiones.
1) Sensación de pesadez y calor en las extremidades.
2) Regulación de los latidos del corazón.
3) Sensación de tranquilidad y autoconfianza.
4) Concentración pasiva en la respiración.
En esta técnica se focaliza la atención en las extremidades para
calentarlas y en el abdomen para favorecer la respiración. Debe
practicarse varias veces al día, al igual que las otras técnicas de
relajación. El terapeuta va repitiendo las instrucciones utilizando la
sugestión, pero solo se utilizarán estas instrucciones al principio,
después el paciente debe interiorizarlo y practicarlo solo. La técnica
de relajación autógena consta de cuatro niveles progresivos. El primero
de ellos es el que realmente interesa para la obtención de estados
relajantes y consta de seis ejercicios escalonados de forma progresiva
y de menor a mayor dificultad:
1. Relajación de la musculatura voluntaria. Se realiza mediante la
fórmula “mi brazo está pesado” que se repite 6 veces verbal o
mentalmente, después se continúa con toda la musculatura corporal
esquelética o voluntaria.
2. Relajación de la musculatura vascular. Se pretende conseguir una
dilatación de los vasos sanguíneos con el fin de aumentar el flujo
sanguíneo produciendo sensaciones de aumento de calor en la zona
relajada. La fórmula que se utiliza es “mi brazo está caliente” que
también se repite seis veces y se continúa por toda la musculatura
esquelética.
3. Regulación del ritmo cardíaco. Se coloca la mano derecha a la altura
del corazón y se utiliza la fórmula “mi corazón está tranquilo”,
también se repite seis veces.
4. Regulación de la respiración. Se utiliza la fórmula “mi respiración es suave y tranquila” y se repite seis veces.
5. Regulación de los órganos abdominales. Se ha de concentrar la mente
en el epigastrio y utilizando la fórmula “mi abdomen está caliente”
repetida seis veces, llegaremos a notar una evidente sensación de calor
en la zona de los órganos contenidos en el abdomen.
6. Regulación de la temperatura de la región cefálica. Se pretende
reducir el flujo vascular para provocar una sensación de frialdad que
creará una armonía y equilibrio emocional. La fórmula es “mi frente
está agradablemente fresca” repetida seis veces. Estos ejercicios deben
realizarse dos o tres veces al día durante unos 15 días, siempre
pasando de un ejercicio al otro cuando el anterior esté perfectamente
dominado. El inconveniente de este método es el tiempo que se necesita
para llegar a realizarlos todos ellos en un solo ejercicio, que puede
variar entre 3 y 6 meses dependiendo de la persona.
La respuesta de relajación de Benson
Benson, sostiene que la respuesta a la relajación es una consecuencia
de tres factores: Una ayuda mental, es decir un estímulo constante y
repetitivo como un sonido, un movimiento, una palabra o frase
redundante. El propósito de esta ayuda es concentrar la mente en una
idea sencilla y neutra. El segundo factor es la actitud receptiva en la
que el individuo elimina los pensamientos que disturban su atención y
acepta la sencillez y neutralidad de la ayuda mental. Un tercer
elemento es la reducción del tono muscular, por lo que se requiere una
postura cómoda. La técnica de la respuesta de relajación de Benson va
dirigida a reducir los estados de ansiedad, a aquietar la mente y
combatir los efectos del estrés.
Para inducir la respuesta de relajación escoja una palabra, sonido, frase u oración que sea de su agrado.
Siéntese en una posición cómoda. Cierre los ojos, relaje los músculos y
respire lenta y naturalmente. Con cada exhalación vaya repitiendo
mentalmente la palabra o frase escogida. Asuma una actitud pasiva. Si
le vienen a la mente pensamientos que lo distraen, descártelos
tranquilamente y continúe con la respiración. Siga repitiendo la
palabra o frase durante unos 10 o 20 minutos a la vez que continúa con
su respiración lenta. Al cabo de este tiempo deberá sentirse en un
estado de calma y tranquilidad internas. Para lograr los mejores
resultados se debe practicar esta técnica una o dos veces al día.
Después ya es posible inducir la respuesta de relajación mientras se
lleve a cabo cualquier actividad, solo con pensar la palabra o frase
relajante.
***
Y para finalizar este artículo sobre relajación, un libro muy recomendado escrito por Rosemary Payne:
Técnicas de relajación. Guía práctica
cuyo índice es el siguiente:
Primera parte: Introducción
1. Historial teórico
2. Aspectos generales
3. Estrés
Segunda parte: Métodos físicos de la relajación
4. Relajación progresiva
5. Entrenamiento de la relajación progresiva
6. Un guión de tensión-relajación
7. Relajación muscular pasiva
8. Relajación aplicada
9. Entrenamiento de la relajación del comportamiento
10. El método de Mitchell
11. La técnica de Alexander
12 Relajación diferencial
13. Estiramientos
14. Ejercicio físico
15. Respiración
Tercera parte: Sistemas mentales de relajación
16. Autoconocimiento
17. Visualización
18. Visualización dirigida hacia un objetivo
19. Entrenamiento autogénico
20. Meditación
21. La respuesta a la relajación
Cuarta parte: Temas varios
22. Técnicas que pueden usarse en cualquier lugar
23. La relajación en el embarazo y en el parto
24. Valoración e investigación
25. Juntando los cabos
26. Apéndice y referencias