viernes, 13 de marzo de 2009

Articulo publicado en Selecciones Reader’s Digest. Octubre 2006
Por Andrea Gordon
Ilustracion: Jonathan Godoy
Condensado de The Toronto Star (l-IV-2005). © 2005 por The Toronto Star Syndicate, de Toronto Canadá

En sus momentos de desazón o ira, un chico de 15 años sabe bien a dónde ir para sentirse cómodo y seguro: a su computadora. Así que cuando otro adolescente lo insulta en la escuela, no es extraño que descargue su furia chateando en la Red con sus amigos, a quienes dice que piensa atacar con un bolígrafo al otro muchacho.

Al día siguiente la policía acude a la escuela para investigar, y al final el chico es castigado con una expulsión temporal. Todo por una amenaza pueril expresada en el ciberespacio.

Ésta es una historia verdadera, un ejemplo de lo que puede pasar cuando un adolescente impulsivo echa mano de la tecnología actual. "Si ese chico se hubiera desahogado escribiendo en un cuaderno, dibujando o golpeando su almohada, nada habría ocurrído”, dice Lewis Leikin, psicólogo infantil y profesor de la Universidad de Otawa quien atendió al muchacho poteriormente. "Pero ahora es tan común enviar mensajes instantáneos, que para él fue lo más natural del mundo”.

Casos como éste cada vez son más comunes, pues los jovenes se han vuelto dependientes de la tecnología para comunicarse y descubrir su identidad. Los expertos afirman que Internet es el medio de socialización de esta época. Pero en ese universo caprichoso que está moldeando a la nueva generación no hay reglas ni supervisores, asi que tenemos que tomar previsiones sobre la marcha. ¿Cuál será el resultado a la larga?

"La única respuesta sensata es “Ya veremos", expresa Lee Rainie, director de Pew Internet and American Life Project, un centro de investigación con sede en Washington, D. C., que lleva seis años estudiando el impacto del ciberespacio en la gente. Al igual que otros expertos, Rainie reconoce los beneficios de la tecnología como herramienta de enseñanza e interacción, pero señala que existe inquietud respecto a sus efectos en el desarrollo y la conducta de los jóvenes.

 

"Si pensáramos 'Así son los chicos y no hay por qué preocuparse', no estaríamos investigando el asunto", dice Rainie, quien señala que los jóvenes que hoy tienen 16 años tenían seis cuando Internet empezó a ocupar un lugar relevante en la vida diaria, por lo que aún no es posible evaluar el impacto de crecer con esa tecnología.

Susannah Stern, profesora de comunicaciones de la Universidad de San Diego y especialista en cultura juvenil y uso de Internet, dice que los adolescentes de hoy están en contacto permanente: hacen planes y los cambian con la misma rapidez con que teclean. En el mundo virtual colaboran en tareas escolares y ejercicios de escritura creativa, pero también coquetean, se hostigan y se envían mensajes sexuales explícitos. A veces se hacen pasar por otras personas.

Muchos tienen blogs (bitácoras en línea) o frecuentan chat rooms para confesar todo lo que se les ocurre.

También adoptan diversas identidades como forma de exploración personal. Un estudio publicado en marzo de 2005 por la Fundación Familiar Henry J. Kaiser reveló que niños y jovenes obtienen cada vez más información mediante vías múltiples: usan la Red mientras ven televisión, o hablan por teléfono celular mientra oyen música. Según los investigadores esto podría crear en ellos un nuevo tipo de inteligencia, pero también afectar su capacidad de concentración.

El estudio, titulado "Generación M: los medios electrónicos en niños y adolescentes de entre 8 y 18 años", muestra que los jóvenes dedican al consumo de información el equivalente a una jornada de trabajo: casi seis horas y media al día, en promedio. Dos tercios de ellos usan los mensajes instantáneos, 39 por ciento tienen teléfono celular y uno de cada tres cuenta con un blog propio.

La comunicación en línea puede ser un ejercicio creativo para los adolescentes y un desahogo positivo para los que tienen poca confianza en sí mismos, pues encuentran consuelo al expresarse en un entorno distinto. “Pero también tiene una faceta negativa”, dice Leikin. La pantalla es tan seductora como un lienzo en blanco, y el usuario se siente incitado a llenarla con todo tipo de ocurrencias. Basta con presionar "Enviar" para que se inicie una comunicación en la que se mezclan realidad y ficción.

"En Internet la gente dice cosas que no se atrevería a expresar en un diálogo frente a frente", añade Leikin “y luego se arrepiente: 'No creí que pudiera herir a nadie’”. ¿Cuántos están conscientes de que al enviar algo al ciberespacio queda fuera de su control y se vuelve del dominio público?


En marzo de 2005 ocurrió algo en Montreal que ejemplifica lo que puede suceder cuando los adolescentes descargan sus impulsos en la Red. Una estudiante de secundaria de 14 años fue arrestada y acusada de hacer amenazas de muerte tras haber publicado en una página web una lista de nombres titulada "Personas que quiero matar". El periódico The Gazette informó que a la muchacha le fue prohibido regresar a la escuela, salir de casa sin la compañía de sus padres y usar computadoras. Aunque la policía no encontró pruebas de que la joven representara un peligro, tuvo que tomar el asunto con seriedad. Los cargos por amenazas de muerte se redujeron a agravio público (un delito menor) después de que la chica declaró que sus compañeros la molestaban. Ahora asiste a otra escuela.

"El anonimato y adoptar distintas identidades siempre han sido parte de la cultura de Internet", dice Arlette Lefebvre, psiquiatra del Hospital Infantil de Toronto y especialista en el lenguaje de los medios electrónicos. Y con preocupación agrega: "El uso de seudónimos alienta a los jóvenes a no hacerse responsables de sus actos. En el universo virtual no parecen existir consecuencias".

Aunque Lefebvre admite que la Red puede ser un buen medio de unión entre adolescentes, con frecuencia atiende a jóvenes que han perdido la capacidad de distinguir entre la realidad y el fantasioso mundo de Internet y sus juegos en línea.

Y sobran razones para que les guste pasar tiempo allí. Diane Pacom, profesora de sociología de la Universidad de Ottawa, señala que en esta época en que los padres tratan de evitar que sus hijos salgan al mundo real, el ambiente virtual es un refugio muy atractivo. "Es un terreno extremadamente seductor para niños y adolescentes", afirma. "En Internet experimentan una libertad absoluta, que no pueden disfrutar en su vida diaria. Mientras tanto, la mayoría de los padres permanece ajena a lo que ocurre".


Un proceso penal conocido como "el juicio Johnathan" (instruido en febrero de 2005), ilustra muy bien la brecha tecnológica entre generaciones. En él se investigó el brutal asesinato de un chico de 12 años de Toronto. Una joven de 15 años, que fungió como testigo del Estado, todos los días publicaba notas sobre el juicio en un blog y revelaba información que no parecía coincidir con su testimonio. Cuando, después de encontrar datos de la muchacha en el buscador Google, un joven reportero descubrió las incongruencias, el juicio fue anulado.

A muchos expertos les preocupan los efectos de estas comunicaciones instantáneas en la conducta de los adolescentes. En opinión del psicólogo Bernardo J. Carducci, de la Universidad de Indiana (campus Southeast), el uso adictivo de los teléfonos celulares y los mensajes de texto socava el desarrollo del autocontrol y el pensamiento crítico, pues los muchachos se ponen en contacto con sus amigos todo el tiempo y hacen mil cosas sin pensarlo dos veces.

"Los jóvenes se acostumbran a que todo ocurra de inmediato", señala Carducci, "y cuando no es así, se frustran e impacientan con facilidad; no están dispuestos a solucionar problemas. Por eso sus relaciones con la gente fracasan, y esta mala experiencia los lleva a la depresión". El psicólogo añade que los celulares son los "cordones umbilicales eternos". Al poder comunicarse al instante con sus padres, los muchachos dejan que decidan por ellos y así evitan afrontar sus dificultades diarias.

Para Karyn Cordón, terapeuta familiar de Toronto, el mundo virtual conlleva otro peligro potencial: niños y adolescentes crecen sin la noción de que existen límites, como la veleidosa millonaria Paris Hilton. "Toman decisiones en función de lo que los hace sentir bien en ese momento", señala, "y lo único que les importa obtener satisfacción inmediata".

Algunos temen que el auge de los blogs y las cámaras web produzca una generación de narcisistas convencidos de que todos sus pensamientos merecen ser difundidos. Un indicio de esto es la infinidad de jovencitas que publican fotos suyas en la Red, algunas en poses "seductoras". Antes los diarios personales se escondían bajo el colchón, pero ahora muchos adolescentes se sienten felices de contarle al mundo quién les rompe el corazón y por qué los regañaron sus padres.

Por supuesto que los muchachos no tienen culpa de que la división entre lo público y lo privado haya desaparecido. Ellos tan sólo reflejan lo que sucede en el mundo adulto, donde ventilar los secretos más íntimos también está de moda. Basta con encender la televisión y sintonizar un reality show como el de Cristina.

"En realidad estamos celebrando el exhibicionismo", comenta la profesora Susannah Stern. "La gente joven no comenzó esto, pero sin duda se lo tomado muy en serio".


Cómo supervisar a tus hijos
Se ha comprobado que vigilar disimuladamente a los adolescentes es inútil e inadecuado. Además de que es casi imposible leer las ventanas que ellos abren y cierran con gran rapidez, no es ético invadir su intimidad. Por ello, los expertos aconsejan tomar las siguientes medidas para protegerlos sin menoscabar su libertad:

Habla con tu hijo sobre sus actividades en Internet y sobre qué le interesa en particular. Susannah Stern, experta en cultura juvenil y uso de Internet de la Universidad de San Diego, es partidaria de una comunicación sin prejuicios. Si tu hijo está revelando intimidades en un blog, pregúntale sus motivos para hablar sobre esos temas. Los adultos deben estar atentos a lo que sus hijos hacen en la Red.

No te concentres sólo en lo negativo. Stern afirma que los adolescentes no imaginan una existencia sin Internet porque han crecido con las computadoras y consideran el mundo virtual como una esfera más de la vida diaria. Muchos padres, en cambio, viven inquietos por las amenazas que plantea el uso de la Red y ven a sus hijos como víctimas potenciales de acosadores, charlatanes y otros delincuentes. Sin embargo, su temor les impide apreciar el valor de Internet como medio de expresión creativa y autodescubrimiento. Stern ha conocido muchachos muy tímidos en el trato diario que logran exteriorizar su parte creativa o reflexiva en páginas web.

Haga lo que haga tu hijo en el ciberespacio, piensa que es una expresión de lo que ocurre en su vida. Kathleen Gallagher, profesora de la Universidad de Toronto e investigadora de los juegos de identidad entre adolescentes, afirma que experimentar con diversas personalidades es parte normal del desarrollo, pero que, llevado al extremo, este comportamiento implica riesgos, sobre todo en Internet. Los padres que se preocupan por las actividades de sus hijos en la Red deben reconocer que éstas tienen un motivo y que los juegos de identidad reflejan lo que sucede en su vida diaria. "Uno debe preguntarse qué hay detrás de esa conducta", dice Gallagher. Por ejemplo, ¿los chicos se sienten solos y adoptan otras personalidades para hacer amigos?

Ayúdalo a reconocer la diferencia entre divulgar un poema y revelar en un blog sus datos personales: Explícale en qué casos es sensato usar un seudónimo y recuérdale que el mundo virtual es público y miles de personas pueden leer lo que cuente.

Adviértele que las fotos, los blogs y los mensajes que envíe al ciberespacio permanecerán allí y quedarán fuera de su control:  Stern señala que esto es algo que la mayoría de los adolescentes no comprende. Haz que tu hijo imagine cómo se sentiría si, al buscar empleo dentro de cinco años, le mostraran algo íntimo que publicó en la Red.

Si tu hijo aún es pequeño establece límites. Indícale qué es aceptable y qué no lo es en todas las facetas de la vida y sobre cómo debe tratar a los demás, aconseja Karyn Cordón, terapeuta familiar especializada en adolescentes. Si lo educas de esa forma en cuanto a sus obligaciones en casa, su ropa y su manera de hablar, lo proveerás de recursos para que tome decisiones sensatas en otros ámbitos, entre ellos al navegar en la llamada "aldea global".         


Publicado por PRK @ 12:07  | Psicologia
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Con toda la razón, puedo decir que pertenezco a esta generación, mis padres no lo entendieron y tuve que valerme de mi propia cuenta para darme cuenta lo que era realidad y lo que era fantasía.
La verdad me ayudo más que todo un anime (serie animada japonesa) llamado "Lain", de la cual se trataba de una niña que no era adicta a estas cosas, un día una de las amigas le comenta sobre la PC y ella se siente desubicada del mundo. Básicamente instala de nuevo su PC y comienza a meterse en ese mundo. Sin darse cuenta acaba conectada totalmente a la computadora.
En fin, mi punto es que... cada vez se vuelve más difícil, mi hermano menor tiene ese problema y no encuentro la manera para que se despegue de la PC. Aun así aun lo intento, no se preocupen no es una solicitud de ayuda.
Bueno fue un placer leer lo escrito.
Publicado por Shido.Tatsuhiko
viernes, 13 de marzo de 2009 | 17:30
Gracias por el comentario Tatsuhiko y quizá te sirvan las sugerencias que enlista el articulo
Publicado por PRK
martes, 17 de marzo de 2009 | 12:23