Se conocen escritos coloniales
que refieren la existencia de una clase de brujo noctámbulo que echaba fuego
por la boca para espantar a sus enemigos, los tlahuipuchtli o naguales
que se transformaban en animales y bolas de fuego. En efecto, aún en la actualidad
se llama nagual a ciertos bujos
nahuas, otomies (pux’jwal) y
totonacas (tapalaqni) que son temidos
porque se afirma, chupan la sangre de sus presas, distinguiéndose la
particularidad de llegar a convertirse en animales que pueden volar.
Nagual
Persona con el don de
transformarse en algún animal o fenómeno metereológico, por lo regular, usa su
poder para apoderarse del alma de otros y así enfermarla. Alter ego de una persona encarnada en uno o varios animales, o bien
en nubes, rayos, torbellinos y demás manifestaciones atmosféricas, si este
enferma o muere, la misma suerte correrá su alteridad humana.
La suerte compartida entre un ser
humano y un animal o fenómeno natural también se denomina tona y de hecho el término puede ser usado como sinónimo de nagual o bien para diferenciar el
concepto referente al alter ego, de
aquel relacionado con la transformación hombre-animal. Así los zapotecos usan
cualquiera de los dos vocablos para designar al animal con el cual se comparte
el destino. Es sútil la diferencia que hacen los otomies, tona es el animal compañero del común de la gente, mientras que nagual es el alter ego de un brujo, o bien un brujo que puede convertirse en
animal. Para los mixtecos, el nagual
es la alteridad animal de la persona y la tona
es una especie de sustancia eterea que les es común.
Por lo general, la gente
desconoce a su doble animal, a excepción de los hombres de conocimiento
(curanderos y brujos) quienes son
capaces de dilucidar la identidad de su alter
ego los mecanismos que emplean para lograrlo consisten en soñar repetidas
veces con un mismo animal, como sucede entre los tzotziles.
Los animales producto de la
transformación, pueden ser tanto domésticos, como silvestres, destacan el
perro, el puerco y el guajolote como prototipos del primer grupo, y el jaguar
dentro del segundo, en cuanto a la conversión en fenómenos metereológicos,
resulta interesante que la mayoría de los reportes que la mencionen provienen
del sur del país. Las metamorfosis atmosféricas más sobresalientes son las de
conversión a rayo, torbellino, nube y cometa.
Vampiro
Brujo vampiro; brujo que chupa;
nagual.
Brujo con el don de transformarse
en un animal volador, al que también se identifica con una bola de fuego capaz
de alimentarse y causar enermdad chupando la sangre de sus víctimas.
Los vampiros casi siempre son
mujeres que suelen poseer la habilidad innata de realizar la metamorfósis
durante un ritual noctuno cerca de un fogón en donde pronuncian oraciones
cristians modificadas, el proceso de la transfiguración es paulatino: se
despojan de sus piernas y las reemplazan por unas de gallina o guajolote; cambian
sus ojos por los de un gato u otro animal, y se proveen de alas de petate que
les permiten volar, la gente también afirma percibirlos como bolas de fuego que
se desplazan en la noche por los cielos, atribuyendo esto a una supuesta luz
que emiten sus ojos, cabeza o abdomen.
Una vez convertido en un animal volador, generalmente
un ave (gallina, zopilote, guajolote o faisán) el vampiro entra en la casa de
la victima para chupar su sangre, líquido vital que requiere para subsistir. El vampiro es identificado por la
huella de sus dientes en el cuello o extremidades de sus victimas y/o moretones
que reciben el nombre de chupada de bruja,
ambos originadores de efectos fatales. Cualquier persona puede ser atacada por
estos brujos, aunque se considera a los niños mas susceptibles, junto a las
mujeres, los ancianos y los trasgresores de las obligaciones religiosas.
Debido a que la gente no reconoce
tratamiento alguno para curar este mal, la información se centra en medidas
preventivas para evitarlo. Para eludir la visita del tlahuelpuchi, en comunidades nahuas de Tlaxcala y Puebla
acostumbran proteger sus casas colocando en la habitación una planta de romero,
poniéndose las prendas de vestir al revés, o bien rezando la Magnífica o la oración
de San Silvestre. En asentamientos de los alrededores de la montaña de La Malinche, Tlaxcala,
suelen colocar cerca de la cama de los infantes un espejo que refleje la imagen
del niño, un cuchillo o unas tijeras.
En San Pablito, Puebla, esparcen
pequeñas semillas alrededor de la casa, de tal forma que la bruja se tarde en
recogerlas, que no le de tiempo de entrar y cometer sus fechorías. En
Huixquilucan, Estado de México, aconsejan colgar agujas o tijeras en forma de
cruz detrás de la puerta o sobre la cabecera de la cama del niño.
Diversas anecdotas refieren la
manera de capturar a estas brujas. Los pames de San Luis Potosí dicen que en
cuanto se percibe la presencia del ganjao
gakji hay que hacer siete nudos en un paliacate, rezando una oración por
cada nudo; despues de este conjuro, el brujo cae transformado en cristiano y a
merced de sus captores, en comunidades nahuas de Puebla y Tlaxcala, se llama al
vampiro por su nombre cuando se sospecha por quien está encamado; o bien rezan
siete veces el Padrenuestro y siete veces el Credo al revés. Si se desea
eliminarlo, se arrojan al fuego sus piernas y ojos, miembros de los que se ha
despojado durante la transformación; dicen entonces que amanece muerto por no
poder recuperar su forma humana.
Un brujo emparentado con los
vampiros es el eheenichix, hechicero
huasteco que chupa la sangre de la victima por las noches con un tubo de
carrizo; aquella perona que desee verlo, debera efectuar una dieta de sólo una
tortilla diaria durante nueve dias y si decide capturarlo habrá de preparar
trampas en los caminos con un bejuco que llaman boat
Bibliografía
Diccionario enciclopédico de la Medicina Tradicional
Mexicana. Volúmen I y II. Instituto Nacional Indigenista (1994). Soledad Mata Pinzón, Diego Méndez Granados, Miguel
Angel Marmolejo Monsivais, José Antonio Tascón Mendoza, Maritza Zurita
Esquivel, Yolanda Galindo Manrique, Gloria Irene Lozano Mascarva