martes, 03 de febrero de 2009
Publicado por PRK @ 15:16  | Psicologia
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Se conocen escritos coloniales que refieren la existencia de una clase de brujo noctámbulo que echaba fuego por la boca para espantar a sus enemigos, los tlahuipuchtli o naguales que se transformaban en animales y bolas de fuego. En efecto, aún en la actualidad se llama nagual a ciertos bujos nahuas, otomies (pux’jwal) y totonacas (tapalaqni) que son temidos porque se afirma, chupan la sangre de sus presas, distinguiéndose la particularidad de llegar a convertirse en animales que pueden volar.

 

Nagual
Persona con el don de transformarse en algún animal o fenómeno metereológico, por lo regular, usa su poder para apoderarse del alma de otros y así enfermarla. Alter ego de una persona encarnada en uno o varios animales, o bien en nubes, rayos, torbellinos y demás manifestaciones atmosféricas, si este enferma o muere, la misma suerte correrá su alteridad humana.

La suerte compartida entre un ser humano y un animal o fenómeno natural también se denomina tona y de hecho el término puede ser usado como sinónimo de nagual o bien para diferenciar el concepto referente al alter ego, de aquel relacionado con la transformación hombre-animal. Así los zapotecos usan cualquiera de los dos vocablos para designar al animal con el cual se comparte el destino. Es sútil la diferencia que hacen los otomies, tona es el animal compañero del común de la gente, mientras que nagual es el alter ego de un brujo, o bien un brujo que puede convertirse en animal. Para los mixtecos, el nagual es la alteridad animal de la persona y la tona es una especie de sustancia eterea que les es común.

Por lo general, la gente desconoce a su doble animal, a excepción de los hombres de conocimiento (curanderos y  brujos) quienes son capaces de dilucidar la identidad de su alter ego los mecanismos que emplean para lograrlo consisten en soñar repetidas veces con un mismo animal, como sucede entre los tzotziles.

Los animales producto de la transformación, pueden ser tanto domésticos, como silvestres, destacan el perro, el puerco y el guajolote como prototipos del primer grupo, y el jaguar dentro del segundo, en cuanto a la conversión en fenómenos metereológicos, resulta interesante que la mayoría de los reportes que la mencionen provienen del sur del país. Las metamorfosis atmosféricas más sobresalientes son las de conversión a rayo, torbellino, nube y cometa.

 

Vampiro
Brujo vampiro; brujo que chupa; nagual.
Brujo con el don de transformarse en un animal volador, al que también se identifica con una bola de fuego capaz de alimentarse y causar enermdad chupando la sangre de sus víctimas.

Los vampiros casi siempre son mujeres que suelen poseer la habilidad innata de realizar la metamorfósis durante un ritual noctuno cerca de un fogón en donde pronuncian oraciones cristians modificadas, el proceso de la transfiguración es paulatino: se despojan de sus piernas y las reemplazan por unas de gallina o guajolote; cambian sus ojos por los de un gato u otro animal, y se proveen de alas de petate que les permiten volar, la gente también afirma percibirlos como bolas de fuego que se desplazan en la noche por los cielos, atribuyendo esto a una supuesta luz que emiten sus ojos, cabeza o abdomen.

Una vez  convertido en un animal volador, generalmente un ave (gallina, zopilote, guajolote o faisán) el vampiro entra en la casa de la victima para chupar su sangre, líquido vital que requiere para subsistir. El vampiro es identificado por la huella de sus dientes en el cuello o extremidades de sus victimas y/o moretones que reciben el nombre de chupada de bruja, ambos originadores de efectos fatales. Cualquier persona puede ser atacada por estos brujos, aunque se considera a los niños mas susceptibles, junto a las mujeres, los ancianos y los trasgresores de las obligaciones religiosas.

Debido a que la gente no reconoce tratamiento alguno para curar este mal, la información se centra en medidas preventivas para evitarlo. Para eludir la visita del tlahuelpuchi, en comunidades nahuas de Tlaxcala y Puebla acostumbran proteger sus casas colocando en la habitación una planta de romero, poniéndose las prendas de vestir al revés, o bien rezando la Magnífica o la oración de San Silvestre. En asentamientos de los alrededores de la montaña de La Malinche, Tlaxcala, suelen colocar cerca de la cama de los infantes un espejo que refleje la imagen del niño, un cuchillo o unas tijeras.

En San Pablito, Puebla, esparcen pequeñas semillas alrededor de la casa, de tal forma que la bruja se tarde en recogerlas, que no le de tiempo de entrar y cometer sus fechorías. En Huixquilucan, Estado de México, aconsejan colgar agujas o tijeras en forma de cruz detrás de la puerta o sobre la cabecera de la cama del niño.

Diversas anecdotas refieren la manera de capturar a estas brujas. Los pames de San Luis Potosí dicen que en cuanto se percibe la presencia del ganjao gakji hay que hacer siete nudos en un paliacate, rezando una oración por cada nudo; despues de este conjuro, el brujo cae transformado en cristiano y a merced de sus captores, en comunidades nahuas de Puebla y Tlaxcala, se llama al vampiro por su nombre cuando se sospecha por quien está encamado; o bien rezan siete veces el Padrenuestro y siete veces el Credo al revés. Si se desea eliminarlo, se arrojan al fuego sus piernas y ojos, miembros de los que se ha despojado durante la transformación; dicen entonces que amanece muerto por no poder recuperar su forma humana.

Un brujo emparentado con los vampiros es el eheenichix, hechicero huasteco que chupa la sangre de la victima por las noches con un tubo de carrizo; aquella perona que desee verlo, debera efectuar una dieta de sólo una tortilla diaria durante nueve dias y si decide capturarlo habrá de preparar trampas en los caminos con un bejuco que llaman boat


 

Bibliografía
Diccionario enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana. Volúmen I y II. Instituto Nacional Indigenista (1994). Soledad  Mata Pinzón, Diego Méndez Granados, Miguel Angel Marmolejo Monsivais, José Antonio Tascón Mendoza, Maritza Zurita Esquivel, Yolanda Galindo Manrique, Gloria Irene Lozano Mascarva


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