domingo, 27 de abril de 2008
Publicado por PRK @ 18:22  | Libros y música
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 Respiró hondo y vió rapidamente a ambos lados sin apenas mover la cabeza, luego emprendió con paso seguro y relajado el camino que se extendía frente a él, mientras para sus adentros recitaba "ek Theo at ekum" una y otra vez; estaba ya muy cerca del lugar por donde había venido,cuando algo llamó poderosamente su atención, un delicioso aroma flotaba en el ambiente: café recien hecho y recordó que hacia poco mas de cuatro horas que no probara gota del vital liquido.

Giró hacia el lugar de donde provenía el aroma y apretó los puños, frente a él estaba la salida, un túnel que los narnianos habían construido hacía muchas edades para una evacuación forzada y que extrañamente no mucha gente recordaba, claro que no había sido necesario tampoco. Por dentro su aspecto era ruinoso, las estalactitas cubrían gran parte del camino y los charcos de agua estancada verdeaban el sitio, la humedad se respiraba en todo el ambiente siendo la oscuridad era ama y señora del pasadizo; más a pesar de todo aún cumplía con su función, conectaba perfectamente con el exterior.

El pirata había venido por este camino la noche anterior, mientras Schezar comenzaba sus planes de ataque, había esperado que el tunel siguiese funcionando y así habia sido, no era la primera vez que entraba, hacia tiempo lo había utilizado, pero de eso hacía mucho. Dejó a Marcus al frente de sus hombres con claras instrucciones y pretextó salir a sar una vuelta, cosa común que no llamó la atención de nadie, a veces tanta cafeína le producía insomnio, máxime cuando no había mucho en que entretenerse y sus hombres lo sabían perfectamente.

Y ahi estaba, dudando en volver por el tunel y unirse al ataque o dirigirse hacia la fuente del olor, el aroma era demasiado seductor, demasiado...  asi que desviando el rumbo, se dirigió directamente hacia la fuente: El Poney Pisador ¡No es lo mismo una biblioteca que una posada pero... rayos, vale la pena!



***

Por última vez había asistido a un encuentro amistoso realizado por los narnianos. Un concurso de esgrima en el que había sido derrotado una vez más, un evento al que había asistido con el presentimiento de perder y el agridulce sentimiento de saberlo el último.

Las tierras narnianas eran agradables, por supuesto, pero quizás demasiado utópicas para él, sus creencias se oponían diametralmente y a pesar de la gente que lo apoyara, a pesar del esfuerzo que él mismo realizó, nunca logró sentirse en casa, definitivamente pertenecía a las tierras de allende el mar, un mundo muy diferente.

Ahora volvía a su país, Demios. Se reuniría con la gente que le esperaba tiempo  atrás, sus hombres seguro que retozaban tranquilamente y no retrasaría mas su llegada, había conocido gente que seguro no olvidaría con facilidad pues si de algo podía preciarse era de su memoria. 

El barco hinchaba sus velas y se alejaba lentamente cobijado por el último rayo de sol.
- Lo intenté por ultima vez,  gracias por todo narnianos. Nos vemos en otra vida.


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