Comenzaremos hablando de las brujas.
Cuando la desgracia asola a un individuo y no encontramos explicación alguna coherente a tal suceso, de inmediato pensamos en la brujería, de esta manera encontramos una posible explicación a su situación. Pero, en realidad, ¿qué es o a qué llamamos brujería?
De acuerdo al diccionario, brujería es “poder que ciertas personas, supuestamente relacionadas con espíritus malignos, tienen de causar daños a otras personas. / Conjunto de practicas de los que tienen dicho poder” (Grijalbo, 1986).
Bien, hemos establecido un concepto acerca de lo que es la brujería, y vemos que se relaciona directamente con la maldad, es decir el causar daño a los demás, por ejemplo, una de nuestras entrevistadas, nos dijo respecto a las brujas:
“Y si esisten, si esiste la maldad,
Si esisten los brujos y todas esas cosas”
Pero, ¿por qué se produce dicho fenómeno? ¿cómo es que surge este movimiento?
La figura de la bruja cobra un importante vigor en la Europa de la Edad Media, consecuencia de una situación general de malestar económico e incultura. Se relaciona con la presencia de creencias paganas en divinidades infernales y con el maniqueísmo , implícito en las creencias cátaras .
Se manifestó como una actitud liberadora en el campo social, como un rechazo de jerarquías; así como en el campo sexual (las mujeres eran el sector más oprimido y fueron ellas, principalmente quienes comenzaron el movimiento de la brujería) y también como una franca oposición a la ortodoxia religiosa.
Se hicieron famosos los aquelarres, de los cuales se contaban innumerables historias, ciertamente fantásticas. Los aquelarres eran reuniones nocturnas en donde las brujas se entregaban a orgías. Estos se practicaban principalmente los sábados, con lo cual obtenían el nombre de sabbath.
A continuación, tenemos un breve relato de lo que se suponía ocurría durante esas reuniones:
“historias de machos cabríos que salen de un cántaro y entran después de la ceremonia, de polvos infernales recogidos detrás del mismo macho cabrio, llamado maestro Leonardo, festines en donde se comen fetos abortados, hervidos sin sal con serpientes y sapos, de danzas en las que figuran animales monstruosos, u hombres y mujeres de formas imposibles, de orgías desenfrenadas, en las que los incubos reparten
esperma frío”
(Levi,2001)
Estas historias ¿en verdad fueron ciertas? Quizá. Lo que es mas probable es que todos estos relatos solo hayan sido producto de las alucinaciones inducidas por los brebajes y fricciones que ellas mismas se procuraban. Se sabe que, preparaban distintas pociones antes de salir de “viaje” a sus aquelarres.
Hasta nuestros días se conserva la imagen de la bruja, como una mujer (no muy agraciada) montando una escoba voladora. Pues bien, esto puede causarnos gracia, pero al parecer estas personas se lo tomaban muy en serio, puesto que cierta “receta” dice, que para convertirse en bruja debe realizarse un ritual con palabras mágicas, pases, hierbas… En fin, todas las cosas que puedan entrar en nuestra imaginación; luego de lo cual se montaba sobre una escoba, como si fuese un caballo. y esta comenzaba a moverse, pero dice, el autor del ritual:
“no debes asustarte porque es prueba de valor a que Satanás te somete, si la resistes saldrás por la ventana montado en la escoba, desaparecerás por los aires y serás conducido al aquelarre de las brujas”
(Levi,2001)
En todo este ritual, juega un papel muy importante el ungüento que se aplicaban, llamado “ungüentum sabbati”, del cual, Porta nos da una receta, compuesta de sium, acorum vulgare, pentafilón, sangre de murciélago, aceite y belladona (si se nos pregunta, de toda esta receta, sólo conocemos tres componentes: la sangre, el aceite y la belladona): Este ungüento se lo aplicaba la bruja, recitaba algunas palabras mágicas y obtenía con ello la capacidad de volar.
Existen otras historias que nos muestran diferentes componentes del ungüento, como grasa de niño, hongos como el “amaina mascaria” y el llamado gorro de la libertad el “psilocybe semilanceato”, entre otros
Y es bien sabido que ciertos elementos de estas preparaciones, provocan alucinaciones y la sensación de volar. Por ejemplo, la “Belladona” (Atropa Belladona) contiene sustancias psicoactivas, incluyendo Atropina y Escopolamina que entre otros efectos, producen trance narcótico, visiones alucinatorias y sensaciones de transformación del cuerpo y volar.
Por lo cual, es probable que en estas reuniones, hayan existido un sinnúmero de alucinaciones provocadas por estos compuestos, pues de que otras manera nos explicamos tantas historias maravillosas, o… ¿es que en verdad fueron ciertas?, ¿quizá aun lo son?
Como sea, es a estos seres a quienes se les achacan incontables crímenes, por ejemplo, decíase que robaban niños, les cortaban la cabeza, pies y manos de manera que reducían estos miembros, en vasijas de cobre, hasta conseguir el tan apreciado ungüento.
Las brujas eran muy conocidas en Grecia en donde se les llamaba lamias, strygas y empusas. Se concentraban principalmente en Tesalia, en donde tenían una diosa patrona: “Hécate” (su nombre significa “ella quien hace trabajar su voluntad”), era hija de los titanes “Perses” y “Asteria” (era por tanto, anterior a los dioses olímpicos). En ocasiones se le representaba en forma triple: “Hécate, Proserpina y Diana”; sus animales totémicos respectivamente eran: cerda, yegua y perra negra. Se les adoraba principalmente en los cruceros de tres caminos.
Se decía que las strygas (brujas) salían a sus recorridos nocturnos en forma de luces, en grupos de 7 a 9. Sin embargo, este fenómeno de asociar luces nocturnas con brujas, no es propio únicamente de Europa, puesto que en África Occidental se dice que las brujas vuelan de noche en forma de luces sobrenaturales y acostumbran rondar las

s de los árboles. En México, también se tiene la costumbre de reconocer a las brujas manifestándose por estas luces nocturnas.
“son unas luces… son unas luces las brujas, que son como focos. Esas… las lucernas , esos animalitos que traen luz, como esos pero más grandes”.
Habitante de Tepeapulco