martes, 30 de octubre de 2007
Publicado por PRK @ 15:16  | Psicologia
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El sábado 2 de noviembre, llegamos al cementerio a las 10:30 de la mañana. En la periferia había múltiples puestos de flores, veladoras, aguas frescas, refrescos, comida, incluso de gorras y sombreros, chucherías, en fin ... todo lo necesario para que los deudos se sintieran a gusto. Por cierto, que las gorras, sombreros y botellas de agua eran de los artículos mas solicitados puesto que hacia mucho calor. Los ramos de flores (cempazúchitl, nube, pata de león, etc.) costaban entre $10 y $20 , un precio accesible para la mayoría.

Al entrar al panteón, algunas personas armadas de palas y botes de agua, nos ofrecieron sus servicios para arreglar las tumbas. Había muchas personas y como pudimos notar, la mayoría llevaba su propia herramienta para dejar en buen estado la postrera morada de sus familiares.
La gente que parecía de un nivel socioeconómico bueno, contrató a personas para que hicieran el trabajo pesado; quitar la hierba, limpiar las tumbas.

Seguimos andando y entramos a la segunda sección del cementerio, ahí comenzamos a pasearnos entre las tumbas, apreciando el arreglo que les habían hecho (además buscábamos gente que se dejara entrevistar). La mayoría de las personas estaba adornando los sepulcros de su familia y pese a esta labor no se veían tristes. Muy por el contrario parecían serenos, tranquilos y realmente vimos a muy pocos tristes; de hecho, creo que no vimos a nadie llorar y tan solo a una persona rezando (suponemos que había mas, pero fue la única que “cachamos”).

Las lápidas fueron lavadas, arrancaron la hierba, arreglaron la tierra desmoronada y la empaparon con agua, a un lado y las adornaron con flores de cempasúchil, pata de león, nubes, crisantemos y alguna que otra rosa. Las tumbas de los niños se veían adornadas con globos, cintas de colores y juguetes. Algunos prendieron velas y quemaron incienso. Las familias se sentaban sobre las lápidas o se quedaban de pie junto a ellas, platicando de temas cotidianos, algunos incluso estaban comiendo sobre las lápidas. Los sepulcros iban desde las mas humildes túmulos funerarios hasta las capillas mas elegantes con vitrales y mobiliario de madera. Pero la mayoría fueron visitaos.

Entrevistamos a las personas que parecían desocupadas, aunque algunas no accedieron a ser entrevistadas. Encontramos a familias enteras que visitaban a sus familiares fallecidos, algunos nos dijeron que acostumbraban ir diario no solo en estas fechas, incluso un señor nos dijo que visitaba la tumba de su hijo (que se veía profusamente adornada con banderas del Pachuca) diariamente a las 6 de la mañana y que el hacerlo, lo llenaba de vitalidad puesto que sentía que su hijo estaba con él.

El cementerio cuenta con una avenida principal pavimentad, todo lo demás, es decir las calles (existe una llamada “paraíso”, suena bien) , son de tierra. Caminamos por estas calles, haciendo crujir la hierba seca, mezclada con flores marchitas (en general el lugar no estaba muy aseado). Los sitios en donde se ubicaban las capillas no se vieron con mucha afluencia de gente, de hecho no vimos a nadie y parecía que no habían sido visitadas muy recientemente pues tenían polvo y las flores comenzaban a marchitarse (algunas ya estaban muertas).

La mayoría de las criptas parecían ser la misma, es decir la fachada era igual en todas, hasta pensamos que bien podría pasar como una unidad habitacional. Quizás fueron nuestros comentarios los que hicieron que un policía nos observara un buen rato y después preguntara que es lo que estábamos haciendo. Somos de la universidad estamos haciendo una investigación sobre el panteón, contestamos, entonces fue. Y ya no permitió que robáramos los huesos en paz.

En el cementerio había un sinnúmero de tumbas, criptas y capillas con muertos de todas las edades, desde aquel que murió a los 90 años hasta aquel bebe de un día de nacido.
También visitamos la fosa común, estaba cercada por un zaguán, había algunas cruces y sobretodo un montón de huesoso dispersados

Después comenzó a nublarse nuevamente, como el día anterior, ya casi no había gente y la poca que quedaba se veía bastante ocupada pues parecía que pronto comenzaría a llover, el viento soplaba muy frío en la zona en que nos encontrábamos, además olía agua y flores podridas parecía que ese lugar en especifico no era muy visitado, pues de hecho encontramos una tumba semidestruida con los huesos de su ocupante dispersados por aquí y allá, de hecho el fémur estaba fuera de su sepulcro.

Eran como las seis de la tarde y ya nos habíamos cansado, hacia mucho frío y comenzaba a briznar, por lo cual decidimos irnos; además ya habíamos conseguido algunas entrevistas. Así que nos alejamos con la música que se escuchaba a lo lejos, aquí y allá resonaban las notas de los tríos que tocaban apropiadas melodías, aunque a algunos esto no les agradara, como nos lo dijo un señor, a su parecer era una falta de respeto hacia los difuntos y hacia ellos mismos, los familiares que visitaban las tumbas de sus seres queridos. En fin, era obvio que no todos estuviesen de acuerdo. Y mientras el señor se molestaba, el trío seguía cantando

“Si vas al campo donde los
Muertos reposan ya
Busca las tumbas
Que ahí la mía encontraras
Llévale flores muchas gardenias
Y un rosal”



Hemos hablado de fantasmas, naguales y brujas que figuran en los relatos de la gente, en los anexos se encuentran las historias que nos platicaron, para que el lector entienda mejor todo lo que hemos estado mencionando.


Pretendíamos saber si la creencia en fantasmas provocaba que las personas temieran pasar por algún lugar en especial o actitudes parecidas; sin embargo, las personas nos “decepcionaron”. Pues la mayoría piensa que los fantasmas son los espíritus de sus familiares o de personas que se quedaron aquí por algún motivo, pro no se les debe tener miedo.

O como decía un señor “miedo hay que tenerle a los vivos”. Parece ser que las personas ya se acostumbraron a la idea de que existan estos seres y han aprendido a convivir armoniosamente con ellos. Y los que no creen... bueno, ellos no tienen problemas, no creen en su existencia, así que no sienten temor alguno.

Lo único que en realidad parecen experimentar es la curiosidad:

“si es que... pues muchas personas por ejemplo, más que nada las personas ya... De edad, personas ancianas, pues te cuentan cosas; relatos así que, a la vez les han contado o que han experimentado ellos y... a mi me gustaría experimentarlo para que precisamente que no, no me cuenten, a ver que se siente ¿no?; tal vez se siente un miedo así... increíble o, simplemente no reaccione... reaccione normal, tal vez. Si me gustaría...”

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