martes, 30 de octubre de 2007
Imagen
El término café se deriva de la palabra turca quahué, y su conocimiento como sustancia tóxica se debió a un pastor etíope que en 1440 apreció que su rebaño había estado muy activo durante la noche, luego de haber ingerido los frutos de unos arbustos silvestres. El café, 200 años después, era muy utilizado en Europa y de allí pasó a las colonias francesas hasta que, concluida la rebelión de los negros dominicanos, se extendió por América Latina. En la actualidad, la exportación mundial de café representa, según fluctuaciones del mercado, entre 3 000 y 20 000 millones de dólares y sólo en Estados Unidos de América se consumen cada año 200 000 millones de tazas.


Cafeinismo: es el síndrome asociado con un alto consumo de cafeína. Este síndrome es caracterizado por una variedad de síntomas incluyendo: inquietud, dolor de cabeza, latidos cardíacos irregulares, sensación de malestar en el pecho, diarrea e insomnio. El cafeinismo se ha asociado con desordenes de ansiedad. La dependencia psíquica de cafeína, evidenciada en el síndrome de abstinencia luego del retiro de dosis crónicas de cafeína, está bien documentada. Los síntomas de abstinencia más frecuentemente informados son dolor de cabeza y fatiga. Los signos y síntomas de fatiga durante la abstinencia de cafeína, incluyen depresión mental, letargia, debilidad, apatía, somnolencia, desinterés por el trabajo y disminución del estado de alerta. Otro síntoma frecuentemente citado es la ansiedad. Signos de ansiedad incluyen nerviosismo e insomnio.

Síntomas por sobredosis de cafeína
Dolor abdominal, micción frecuente, agitación dolor de cabeza, ansiedad aumento de la sensiblidad al tacto o dolor, excitación o inquietud irritabilidad, confusión o delirio movimientos repentinos, convulsiones (en sobredosis agudas) nauseas y vómitos (a veces con sangre), deshidratación zumbido de oídos, aumento de la frecuencia respiratoria visualización de luces en zig-zag, latidos cardíacos irregulares problemas para dormir, fiebre

Prevenir el hábito del café
No existe duda alguna con respecto a que los esfuerzos más significativos en la lucha contra las sustancias tóxicas deben dirigirse a la prevención, es decir, a evitar que se establezca la mala costumbre de su consumo, como puede fácilmente apreciarse, esto, en gran parte, tiene que ver con el estilo de vida.

Para sólo poner un ejemplo, una persona que al organizar sus actividades cotidianas no tenga en cuenta el requerimiento mínimo de 7 horas de sueño nocturno, posiblemente se verá inclinada durante el día a tomar alguna sustancia que disminuya su somnolencia, aun al precio de sufrir todos los efectos dañinos referidos. El aspecto más importante es el de la educación de las nuevas generaciones. Los padres, como modelo que se debe copiar, desempeñan una gran función en este sentido y sería bueno comenzar a disminuir y, finalmente, erradicar, los rituales familiares sobre el consumo de café, así como evitar ofrecer dicho producto a los niños que deben ser alertados que se trata de una sustancia tóxica (Kaplan H; Sadock B; 1990). Las conductas hogareñas que ubican al café en el mismo nivel de significación de los alimentos deben ser, por tanto, abolidas, sobre todo si se quiere tener una familia saludable.

Sólo en casos excepcionales, como el referido al principio, será necesario utilizar medicación de urgencia, ya que en la gran mayoría, una vez que se hace evidente el efecto dañino del café, el tratamiento indicado es la supresión de su ingestión. Este proceso debe hacerse en forma gradual, para lo que se recomienda la reducción escalonada siguiendo el método de la media hora semanal, que consiste en establecer, durante la etapa de consumo habitual, el horario de la última hora de café y a partir de entonces ir reduciendo el horario de consumo permitido en media hora semanalmente. Es decir, si la última toma era a las 8:00 pm. (con la que seguramente se garantizaba un sueño intranquilo), al iniciar el tratamiento, la última toma permitida será a las 7:30 pm. Una semana después será a las 7:00 pm. y así sucesivamente hasta eliminar el hábito sin grandes esfuerzos ni síntomas de abstinencia. (La supresión brusca en casos de consumo elevado puede determinar dolores de cabeza y somnolencia; a éstos y otros síntomas menos frecuentes se les denominan síntomas de abstinencia.)
Nuestra población seguramente se llevaría las manos a la cabeza si conociera la cantidad de medicamentos tranquilizantes y favorecedores del sueño, que son utilizados en personas cuya única indicación adecuada sería suspender el consumo de café. En estos casos en que se emplea la medicación para controlar las molestias que produce el tóxico sería como tratar de eliminar una mala hierba cortando sus ramas y dejando la raíz con toda su fuerza.
Por la misma razón apuntada, las personas que padezcan alguna enferme dad psiquiátrica deben evitar el consumo de café, ya que éste actúa justamente en forma contraria a como lo hacen los medicamentos psiquiátricos y eliminaría, por tanto, sus efectos terapéuticos.

Debemos apuntar que en algunos países se indica la reducción gradual del café mediante el uso de tabletas de cafeína que, poco a poco, son también disminuidas semana tras semana. Los autores que recomiendan este método aducen que de esta forma se evitan las estimulaciones provocadas por la ingestión de café en su forma típica, en el cual están presentes los olores, las maniobras con la taza y el ritual social en el contexto en el que se produce el consumo. Señalaremos finalmente que los métodos descritos son para aquellos tomadores de café que se exceden de las 5 tazas diarias, ya que en los restantes casos la supresión puede hacerse de forma más rápida, es decir, las etapas semanales de reducción pueden ser de 1 ó 2 horas en lugar de media.


¿Qué determina el contenido de cafeína en un producto?
El método de preparación del té o el café, determina el contenido de cafeína de la bebida. Una taza regular de café instantáneo contiene aproximadamente 65 mg, mientras que el café preparado en cafetera contiene aproximadamente 110 mg por taza. El té y la mayoría de las bebidas descafeinadas contienen aproximadamente entre 30 a 65 mg por taza. Las bebidas a base de chocolate contienen aproximadamente 5 mg de cafeína por taza, mientras que la barra de chocolate, como golosina, contiene entre 10 a 40 mg por barra.

¿Es dañina la cafeína?
Los efectos fisiológicos de la cafeína pueden observarse en los adultos, en dosis de solamente 100 a 200 mg. Esta dosis se alcanza fácilmente con el consumo de 1 a 3 tazas de café. De acuerdo con el peso corporal, los niños de entre 1 a 5 años de edad son los mayores consumidores de cafeína. Un niño que consume una bebida gaseosa con cafeína recibe el equivalente a 4 tazas de café consumidas por un adulto. El cuerpo absorbe inmediatamente la cafeína y su nivel en la sangre asciende aproximadamente 30 minutos después de su ingestión y el promedio de su eliminación fuera de la corriente sanguínea varía, desde varias horas, en el caso de un adulto, hasta varios días en un recién nacido. Este nivel de evacuación disminuye en el embarazo y en relación con el uso de anticonceptivos orales. Por otra parte, pareciera que el fumar incrementa la velocidad en que la cafeína es eliminada del cuerpo. Por lo tanto el consumo de cafeína debe reducirse significativamente o eliminarse por parte de las personas que tratan de dejar de fumar, para prevenir el incremento de niveles de cafeína en la sangre y el posible incremento de la ansiedad por tener nicotina.

Mecanismos de acción del café
El principio activo del café es la trimetilxantina (cafeína), cuya concentración en relación con el peso fluctúa entre el 1 y el 2 %; también se encuentra, aunque en menor proporción, en el té y el cacao.
La cafeína pasa a la sangre a través de la mucosa del estómago e intestino, y se elimina rápidamente y sin modificación por la bilis y la orina, de ahí su efecto tan irritante sobre la vejiga e intestino. Su acción sobre el sistema nervioso se produce por elevar considerablemente las sustancias llamadas neurotransmisores, que transmiten la excitación nerviosa de una neurona a la otra, y su peligrosidad estriba en que esa elevación ocurre a expensas del mecanismo de gasto anticipado, es decir, que los neurotransmisores almacenados para una semana pueden consumir se en un día y después vendrán muchos días de carencia que explican lo que en estos tóxicos se llama efecto de rebote, caracterizado por notable falta de ánimo y somnolencia.


EFECTOS DEL CAFÉ
Sistema nervioso

El café provoca ansiedad, dolores de cabeza, vértigos, temblores, insomnio (sobre todo en las personas con notable dificultad para lograr dormirse y con sueños interrumpidos por pesadillas). En los casos más severos puede haber convulsiones y también ideas delirantes de persecución y daño, así como crisis de pánico agudo (Kaplan H, Sadock B; 1987).

Aparato cardiovascular
El café provoca palpitaciones, extrasístoles (sensación desagradable cuando aparece un latido cardíaco intenso y después viene un tiempo mayor de lo habitual para sentir el siguiente), aumento de la presión arterial, pulso rápido y dolores precordiales de tipo anginoso.

Aparato digestivo
El café aumenta notablemente la secreción de ácido clorhídrico del jugo gástrico con la consecuente acidez y regurgitaciones ácidas (regreso del contenido gástrico hacia la faringe con sensación de quemadura), además, provoca diarreas acompañadas de cólicos, empeora notablemente las úlceras gástricas y duodenales, da sensación de tirantez en la "boca del estómago" y aumenta la producción de saliva, así como disminuye el apetito.

Aparato genitourinario
Por su eliminación en forma directa por la orina, el café determina polaquiuria (necesidad de orinar repetida mente) y micción imperiosa (imposibilidad de contener las ganas de orinar).

Si alguna de estas realidades le tomaron por sorpresa, no se considere muy desinformado, ya que en un estudio realizado por nuestro equipo en Ciudad de La Habana, 8 años atrás (González R. Mascaro G; 1984), se evidenció que el 44 % de los adultos entrevistados desconocía totalmente los efectos dañinos del café, sólo el 3,3 % sabía que podía producir insomnio, el 2,2 % refirió que irritaba la vejiga y únicamente el 5 % estaba informado de su efecto como determinante y agravante de úlceras gástricas y duodenales.

Alergia muscular
Quien desee efectos realmente positivos sobre el estado de ánimo y aumentar la disposición para desarrollar con todo éxito las actividades cotidianas, debe recurrir a lo que los científicos recientemente descubrieron y denominaron felicidad muscular, que no es más que la acción favorable de los ejercicios físicos como calistenia, trote, caminatas o prácticas deportivas que dan lugar a la liberación, en la sangre, de las endorfinas, sustancias que en forma parecida a ciertas vitaminas, desempeñan una importante acción en la determinación de ese sentimiento de vivir a plenitud que ningún tóxico conocido puede lograr en forma natural y sin que se afecte notablemente la salud. La proposición del trote o las caminatas rápidas, al inicio durante 1 min y con un aumento semanal de 1 min hasta llegar a 15 de actividad continua, ha dado excelentes resultados no sólo para eliminar el hábito del café, sino también el del tabaco.

Consumo de café y cafeína
• En el mundo se consumen 2,500 millones de tazas de café al día.
• Contenido de cafeína en una taza de café de grano: 120 mg.
• Contenido de cafeína en una taza de café instantáneo: 85 mg.
• Contenido de cafeína en una taza de café instantáneo descafeinado: 4 mg.
• En promedio, los mexicanos tan sólo bebemos 700 gramos anuales, menos de una taza diaria.


Fuentes "Aroma", suplemento del periódico Reforma,
diciembre de 2001 • Cuadernos de Nutrición



Tags: cafeinismo, apuntes

Publicado por PRK @ 15:00  | Psicologia
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios