El término café se deriva de la palabra turca quahué, y su
conocimiento como sustancia tóxica se debió a un pastor etíope que en
1440 apreció que su rebaño había estado muy activo durante la noche,
luego de haber ingerido los frutos de unos arbustos silvestres. El
café, 200 años después, era muy utilizado en Europa y de allí pasó a
las colonias francesas hasta que, concluida la rebelión de los negros
dominicanos, se extendió por América Latina. En la actualidad, la exportación mundial de café representa,
según fluctuaciones del mercado, entre 3 000 y 20 000 millones de
dólares y sólo en Estados Unidos de América se consumen cada año 200
000 millones de tazas.
Cafeinismo: es el síndrome asociado con un alto consumo de
cafeína. Este síndrome es caracterizado por una variedad de síntomas
incluyendo: inquietud, dolor de cabeza, latidos cardíacos irregulares,
sensación de malestar en el pecho, diarrea e insomnio. El cafeinismo se
ha asociado con desordenes de ansiedad. La dependencia psíquica de
cafeína, evidenciada en el síndrome de abstinencia luego del retiro de
dosis crónicas de cafeína, está bien documentada. Los síntomas de abstinencia más frecuentemente informados son dolor
de cabeza y fatiga. Los signos y síntomas de fatiga durante la
abstinencia de cafeína, incluyen depresión mental, letargia, debilidad,
apatía, somnolencia, desinterés por el trabajo y disminución del estado
de alerta. Otro síntoma frecuentemente citado es la ansiedad. Signos de
ansiedad incluyen nerviosismo e insomnio.
Síntomas por sobredosis de cafeína Dolor abdominal, micción frecuente,
agitación dolor de cabeza,
ansiedad aumento de la sensiblidad al tacto o dolor,
excitación o inquietud irritabilidad,
confusión o delirio movimientos repentinos, convulsiones (en sobredosis agudas) nauseas y vómitos (a veces con sangre), deshidratación zumbido de oídos,
aumento de la frecuencia respiratoria visualización de luces en zig-zag, latidos cardíacos irregulares problemas para dormir,
fiebre
Prevenir el hábito del café No existe duda alguna con respecto a que los esfuerzos más
significativos en la lucha contra las sustancias tóxicas deben
dirigirse a la prevención, es decir, a evitar que se establezca la mala
costumbre de su consumo, como puede fácilmente apreciarse, esto, en
gran parte, tiene que ver con el estilo de vida.
Para sólo poner un ejemplo, una persona que al organizar sus
actividades cotidianas no tenga en cuenta el requerimiento mínimo de 7
horas de sueño nocturno, posiblemente se verá inclinada durante el día
a tomar alguna sustancia que disminuya su somnolencia, aun al precio de
sufrir todos los efectos dañinos referidos. El aspecto más importante
es el de la educación de las nuevas generaciones. Los padres, como
modelo que se debe copiar, desempeñan una gran función en este sentido
y sería bueno comenzar a disminuir y, finalmente, erradicar, los
rituales familiares sobre el consumo de café, así como evitar ofrecer
dicho producto a los niños que deben ser alertados que se trata de una
sustancia tóxica (Kaplan H; Sadock B; 1990). Las conductas hogareñas
que ubican al café en el mismo nivel de significación de los alimentos
deben ser, por tanto, abolidas, sobre todo si se quiere tener una
familia saludable.
Sólo en casos excepcionales, como el referido al principio, será
necesario utilizar medicación de urgencia, ya que en la gran mayoría,
una vez que se hace evidente el efecto dañino del café, el tratamiento
indicado es la supresión de su ingestión. Este proceso debe hacerse en
forma gradual, para lo que se recomienda la reducción escalonada
siguiendo el método de la media hora semanal, que consiste en
establecer, durante la etapa de consumo habitual, el horario de la
última hora de café y a partir de entonces ir reduciendo el horario de
consumo permitido en media hora semanalmente. Es decir, si la última
toma era a las 8:00 pm. (con la que seguramente se garantizaba un sueño
intranquilo), al iniciar el tratamiento, la última toma permitida será
a las 7:30 pm. Una semana después será a las 7:00 pm. y así
sucesivamente hasta eliminar el hábito sin grandes esfuerzos ni
síntomas de abstinencia. (La supresión brusca en casos de consumo
elevado puede determinar dolores de cabeza y somnolencia; a éstos y
otros síntomas menos frecuentes se les denominan síntomas de
abstinencia.) Nuestra población seguramente se llevaría las manos a la cabeza
si conociera la cantidad de medicamentos tranquilizantes y
favorecedores del sueño, que son utilizados en personas cuya única
indicación adecuada sería suspender el consumo de café. En estos casos
en que se emplea la medicación para controlar las molestias que produce
el tóxico sería como tratar de eliminar una mala hierba cortando sus
ramas y dejando la raíz con toda su fuerza. Por la misma razón apuntada, las personas que padezcan alguna
enferme dad psiquiátrica deben evitar el consumo de café, ya que éste
actúa justamente en forma contraria a como lo hacen los medicamentos
psiquiátricos y eliminaría, por tanto, sus efectos terapéuticos.
Debemos apuntar que en algunos países se indica la reducción
gradual del café mediante el uso de tabletas de cafeína que, poco a
poco, son también disminuidas semana tras semana. Los autores que
recomiendan este método aducen que de esta forma se evitan las
estimulaciones provocadas por la ingestión de café en su forma típica,
en el cual están presentes los olores, las maniobras con la taza y el
ritual social en el contexto en el que se produce el consumo. Señalaremos finalmente que los métodos descritos son para
aquellos tomadores de café que se exceden de las 5 tazas diarias, ya
que en los restantes casos la supresión puede hacerse de forma más
rápida, es decir, las etapas semanales de reducción pueden ser de 1 ó 2
horas en lugar de media. ¿Qué determina el contenido de cafeína en un producto?
El método de preparación del té o el café, determina el contenido
de cafeína de la bebida. Una taza regular de café instantáneo contiene
aproximadamente 65 mg, mientras que el café preparado en cafetera
contiene aproximadamente 110 mg por taza. El té y la mayoría de las
bebidas descafeinadas contienen aproximadamente entre 30 a 65 mg por
taza. Las bebidas a base de chocolate contienen aproximadamente 5 mg de
cafeína por taza, mientras que la barra de chocolate, como golosina,
contiene entre 10 a 40 mg por barra.
¿Es dañina la cafeína?
Los efectos fisiológicos de la cafeína pueden observarse en los
adultos, en dosis de solamente 100 a 200 mg. Esta dosis se alcanza
fácilmente con el consumo de 1 a 3 tazas de café. De acuerdo con el
peso corporal, los niños de entre 1 a 5 años de edad son los mayores
consumidores de cafeína. Un niño que consume una bebida gaseosa con
cafeína recibe el equivalente a 4 tazas de café consumidas por un
adulto.
El cuerpo absorbe inmediatamente la cafeína y su nivel en la
sangre asciende aproximadamente 30 minutos después de su ingestión y el
promedio de su eliminación fuera de la corriente sanguínea varía, desde
varias horas, en el caso de un adulto, hasta varios días en un recién
nacido. Este nivel de evacuación disminuye en el embarazo y en relación
con el uso de anticonceptivos orales. Por otra parte, pareciera que el
fumar incrementa la velocidad en que la cafeína es eliminada del
cuerpo. Por lo tanto el consumo de cafeína debe reducirse
significativamente o eliminarse por parte de las personas que tratan de
dejar de fumar, para prevenir el incremento de niveles de cafeína en la
sangre y el posible incremento de la ansiedad por tener nicotina.
Mecanismos de acción del café El principio activo del café es la trimetilxantina (cafeína), cuya
concentración en relación con el peso fluctúa entre el 1 y el 2 %;
también se encuentra, aunque en menor proporción, en el té y el cacao. La cafeína pasa a la sangre a través de la mucosa del estómago e
intestino, y se elimina rápidamente y sin modificación por la bilis y
la orina, de ahí su efecto tan irritante sobre la vejiga e intestino.
Su acción sobre el sistema nervioso se produce por elevar
considerablemente las sustancias llamadas neurotransmisores, que
transmiten la excitación nerviosa de una neurona a la otra, y su
peligrosidad estriba en que esa elevación ocurre a expensas del
mecanismo de gasto anticipado, es decir, que los neurotransmisores
almacenados para una semana pueden consumir se en un día y después
vendrán muchos días de carencia que explican lo que en estos tóxicos se
llama efecto de rebote, caracterizado por notable falta de ánimo y
somnolencia.
EFECTOS DEL CAFÉ Sistema nervioso El café provoca ansiedad, dolores de cabeza, vértigos, temblores,
insomnio (sobre todo en las personas con notable dificultad para lograr
dormirse y con sueños interrumpidos por pesadillas). En los casos más
severos puede haber convulsiones y también ideas delirantes de
persecución y daño, así como crisis de pánico agudo (Kaplan H, Sadock
B; 1987).
Aparato cardiovascular El café provoca palpitaciones, extrasístoles (sensación
desagradable cuando aparece un latido cardíaco intenso y después viene
un tiempo mayor de lo habitual para sentir el siguiente), aumento de la
presión arterial, pulso rápido y dolores precordiales de tipo anginoso.
Aparato digestivo El café aumenta notablemente la secreción de ácido clorhídrico del
jugo gástrico con la consecuente acidez y regurgitaciones ácidas
(regreso del contenido gástrico hacia la faringe con sensación de
quemadura), además, provoca diarreas acompañadas de cólicos, empeora
notablemente las úlceras gástricas y duodenales, da sensación de
tirantez en la "boca del estómago" y aumenta la producción de saliva,
así como disminuye el apetito.
Aparato genitourinario Por su eliminación en forma directa por la orina, el café determina
polaquiuria (necesidad de orinar repetida mente) y micción imperiosa
(imposibilidad de contener las ganas de orinar).
Si alguna de estas realidades le tomaron por sorpresa, no se
considere muy desinformado, ya que en un estudio realizado por nuestro
equipo en Ciudad de La Habana, 8 años atrás (González R. Mascaro G;
1984), se evidenció que el 44 % de los adultos entrevistados desconocía
totalmente los efectos dañinos del café, sólo el 3,3 % sabía que podía
producir insomnio, el 2,2 % refirió que irritaba la vejiga y únicamente
el 5 % estaba informado de su efecto como determinante y agravante de
úlceras gástricas y duodenales.
Alergia muscular Quien desee efectos realmente positivos sobre el estado de ánimo y
aumentar la disposición para desarrollar con todo éxito las actividades
cotidianas, debe recurrir a lo que los científicos recientemente
descubrieron y denominaron felicidad muscular, que no es más que la
acción favorable de los ejercicios físicos como calistenia, trote,
caminatas o prácticas deportivas que dan lugar a la liberación, en la
sangre, de las endorfinas, sustancias que en forma parecida a ciertas
vitaminas, desempeñan una importante acción en la determinación de ese
sentimiento de vivir a plenitud que ningún tóxico conocido puede lograr
en forma natural y sin que se afecte notablemente la salud. La
proposición del trote o las caminatas rápidas, al inicio durante 1 min
y con un aumento semanal de 1 min hasta llegar a 15 de actividad
continua, ha dado excelentes resultados no sólo para eliminar el hábito
del café, sino también el del tabaco.
Consumo de café y cafeína
• En el mundo se consumen 2,500 millones de tazas de café al día.
• Contenido de cafeína en una taza de café de grano: 120 mg.
• Contenido de cafeína en una taza de café instantáneo: 85 mg.
• Contenido de cafeína en una taza de café instantáneo descafeinado: 4 mg.
• En promedio, los mexicanos tan sólo bebemos 700 gramos anuales, menos de una taza diaria.
Fuentes "Aroma", suplemento del periódico Reforma,
diciembre de 2001 • Cuadernos de Nutrición