El dolor es un síntoma importante de muchas enfermedades crónicas y por su naturaleza requiere una visión multidimensional; desde el punto de vista biológico es parte del sistema de alarma del cuerpo que avisa que algo perjudicial esta ocurriendo. Comúnmente se utiliza por lo menos en dos modalidades diferentes:
a. como sistema de señales
b. mezcla de sistema de señales con acciones emocionales, cognoscitivas y conductuales
El dolor es entonces, el resultado neto de una serie de interacciones complejas de procesos neurofisiológicos y neuroquímicos que permiten que procesos psicológicos como la motivación, la emoción, la cognición y el aprendizaje modulen la percepción del dolor, la experiencia y la subsiguiente respuesta conductual.
Las conductas de dolor o dolientes tal como lo define Loeser son influidas por las experiencias previas, la anticipación de las consecuencias derivadas de esa experiencia, así como por el estado del humor. No están ligadas exclusivamente al tiempo del estimulo nociceptivo y dentro de ciertos limites variables a la intensidad de la estimulación nociva.
La interpretación cognoscitiva al igual que el estilo personal de afrontar estos eventos adquieren una importancia sobresaliente para la comprensión y subsecuente modificación de los efectos del dolor crónico y del estrés, comprendiendo así el porque algunos individuos son resistentes y otros vulnerables ante el impacto de eventos estresantes de la misma naturaleza.
El dolor crónicos uno de los mas importantes problemas de salud, considerado el factor mas temido en una enfermedad terminal. La evaluación del dolor se ha abordado desde cuatro perspectivas:
1. evaluación medica: determinación de la naturaleza de la queja del dolor
2. evaluación psicofisiológica: mediciones electromiograficas de superficie
3. evaluación y observación conductual: observaciones directas
4. cuestionarios para la medicina del dolor crónico: escalas de porcentaje
Factores psicológicos y autorregulación
El ejercicio de las habilidades de autorregulación puede facilitar la modificación en el umbral de percepción del dolor. Existen numerosas variables psicológicas vinculadas con la percepción del dolor:
a. expectativas: anticipación del dolor
b. distrés efectivo: ansiedad
c. interpretaron de síntomas: significado personal del evento para un individuo
d. controlabilidad percibida: creencia que un individuo posee del control que puede ejercer y esto constituye una condición suficiente para inducir alivio del dolor
Aplicaciones y técnicas psicológicas de autorregulación
En el entrenamiento apoyado con retroalimentación biológica se elige un proceso fisiológico; se monitorea electrónicamente y se retroalimenta al paciente mediante señales fácilmente discriminables: sonoras, visuales, etc. La meta final es la de transferir el tratamiento a la generalización de las respuestas de relajación del paciente a su medio real.
Con la hipnosis un paciente con dolor crónico puede reestructurar la manera en que procesa la información de la nocicepción, es decir la jerarquización e interpretación y logra cambios importantes. Los pacientes son capaces de alejarse de dolor y sumergirse y enfocarse en la imaginería generada en ese momento. La imaginería como técnica de relajación posee la ventaja de lograr el involucramiento mental activo, contribuyendo a reducir las distracciones.
La relajación muscular progresiva desarrolla la conciencia de la tensión muscular. La respiración de tipo diafragmática se utiliza en pacientes con padecimientos respiratorios y obesos. El entrenamiento autogénico reduce la interferencia de pensamientos distractores. La relación entre la actividad cognitiva; la respuesta a la experiencia de dolor y los cambios fisiológicos de la temperatura periférica.
La reversión emocional (transitar de un estado emocional a otro) cuando hay variabilidad elevada la persona esta sana y cuando no la hay, se puede sospechar de lo contrario. Por ello es conveniente combinar el autoreporte con alguna forma de marcadores ya sea biológicos o conductuales. Esta variabilidad nace de expectativas, la interpretación de los síntomas y la idiosincrasia del paciente.
Otras terapias son la Terapia Craniosacral (“hacer piojito”) la Inhibición activa (“cuenta penas”) donde hablar de las experiencias traumáticas es mas sano que inhibirlas y se deben expresar escribiendo, hablando, dibujando o bailando. La técnica de Pennebaker se basa en escribir y/o hablar los pensamientos o emociones que el acontecimiento genera junto con la descripción del hecho traumático obteniendo mas ganancias biológicas y psicológicas por haber expresado sus emociones.